martes, 29 de julio de 2014

Día 89



Es inevitable un desenlace primaveral, según las últimas previsiones, las cuales coinciden al menos desde lejos con el primer designio de la voz que me obliga a todas estas cosas. Es mucho más festivo el calor a mi edad, y aunque el whisky no es lo que es en invierno, queda la posibilidad de unas birras estúpidamente heladas, sobre todo cuando de la nada surge un domingo siestero con carne, sol y piscina a vista de pocos. Ahora, en el último cuarto del frío, todo tiende a ser más grave, e incluso nostálgico, por lo que todavía te escribo sin gloria.

Cuando ocurra el escándalo de tus pies
accediendo a la magia de mis dedos
liberando tensiones anudadas
a lo largo del día fenecido,

y pueda con mis manos alcanzar
la presión más exacta entre tus muslos
logrando que te olvides del presagio
blandiendo tu pasado entre mis fauces,

sabrás de la distancia docta y fácil
que domino imponer entre mis dientes
y lo que en mis entrañas solas fulge,

alcanzarás a verme en lo que soy
cuando abro fuego y voy hasta mi nombre
astillado del tuyo hasta la dermis.

lunes, 28 de julio de 2014

Día 88



Es inevitable un desenlace primaveral, según las últimas previsiones, las cuales coinciden al menos desde lejos con el primer designio de la voz que me obliga a todas estas cosas. Es mucho más festivo el calor a mi edad, y aunque el whisky no es lo que es en invierno, queda la posibilidad de unas birras estúpidamente heladas, sobre todo cuando de la nada surge un domingo siestero con carne, sol y piscina a vista de pocos. Ahora, en el último cuarto del frío, todo tiende a ser más grave, e incluso nostálgico, por lo que todavía te escribo sin gloria.

Cuando ocurra el escándalo de tus pies
accediendo a la magia de mis dedos
liberando tensiones anudadas
a lo largo del día fenecido,

y pueda con mis manos alcanzar
la presión más exacta entre tus muslos
logrando que te olvides del presagio
blandiendo tu pasado entre mis fauces,

sabrás de la distancia docta y fácil
que domino imponer entre mis dientes
y lo que en mis entrañas solas fulge,

alcanzarás a verme en lo que soy
cuando abro fuego y voy hasta mi nombre
astillado del tuyo hasta la dermis.

domingo, 27 de julio de 2014

Día 87



Intento no darle bola  a mis dolencias últimas porque confirmé y reconfirmé que todo es mental, o digamos que emocional, para hablarlo un poco más vulgarmente. Es notable cómo entonces uno llega a cierto desapego, a una especie de postergación de las preocupaciones a un segundo plano pero justo cuando en primer plano no queda nada. Sí, hay veces en las que todo queda claramente lejano, aún cuando las diez mil variables ronden menos o más cerca. Y  uno mira la cuesta arriba que son los días y como que quiere patear el tablero pero no tiene ganas, aunque sí fuerzas.

Pastillas como noches van y vienen
en este derrotero del hartazgo
en el que los reclamos de las víctimas
no son sino un manual de manipulación.

Todavía me llueve en las espaldas
el gesto desgastado de lo inútil,
las maneras del amo pretendiendo mandar
sobre aquello que no le pertenece.

Pero me queda aún la verde sombra
que brilla desatada desde tus iris limpios
hasta lo que recuerdo y lo que sé,

y entonces es que vuelvo a recordarme
relatando el jamás, el nunca y el futuro,
acurrucado y libre en mi reino de esperas.

sábado, 26 de julio de 2014

Día 86



No te hacés idea de cuán difícil es verte y saludarte evitando que el animal que llevo dentro te salte y te reacomode los huesos con el abrazo que se agiganta de hambre y sed. Menos mal esta escuela británica, a lo Floyd, con la que aprendí desde chiquito a mirar con los ojos que no son los míos y que sin embargo son los que debo portar para que nadie salga lesionado. Menos mal esta capacidad de sonreír y extender cálidamente la mano cuando todo en mí es puño que busca una pared que lo contenga y en su mudez.

Afuera el frío crece en su expansión
manchando el ventanal con un sudor helado,
adentro todo es grito, garganta atravesada
de ahogos y las marcas de la espera.

A sólo dos minutos de mi encierro
tu figura apegada a la distancia cruel
que levanta en el humo nacido de mi boca
la historia del presente sofocando el futuro.

Qué pocos días faltan para volver sencillo
al silencio de furia que define mi nombre,
a la prosa de bordes indecibles

que acaso llevarán de tus besos escasos
la ceniza y la llama que imagino
con la certeza impúdica del que sabe que quiere.