domingo, 29 de mayo de 2016

Despierto al hambre

Despierto al hambre que oculté detrás del negro
que habita y ruge sin temores en mis ojos,
cubriendo apenas con mis manos los despojos
de tanta llanto que me exigen un reintegro.

Atizo el fuego de la rabia mientras lato
temblores crudos, espinosos, sin fisuras,
marcando el cómo de este tiempo de criaturas
que inquietas muerden en mi pulso y mi arrebato.

Entonces llego hasta tu puerta sin saberte
la pena o risa que seremos si permites
que diga el hueco que sostengo entre los hombros.

Callado, observo los vestigios de una muerte
rezando el verbo que no quiere me limites,
y alcanzo y pierdo, con tu boca, sus escombros.

***///***

Ritmo: Tridecasílabos
Acentos: (2, 4, 8, 10)
Rima: ABBA, CDDC, EFG, EFG

des/pier/toal/ham/bre/queo/cul/té/de/trás/del/ne/gro  13
queha/bi/tay/ru/ge/sin/te/mo/res/en/mis/o/jos  13
cu/brien/doa/pe/nas/con/mis/ma/nos/los/des/po/jos  13
de/tan/ta/llan/to/que/mee/xi/gen/un/rein/te/gro  13

a/ti/zoel/fue/go/de/la/ra/bia/mien/tras/la/to  13
tem/blo/res/cru/dos/es/pi/no/sos/sin/fi/su/ras  13
mar/can/doel//mo/dees/te/tiem/po/de/cria/tu/ras  13
quein/quie/tas/muer/den/en/mi/pul/soy/miar/re/ba/to  13

en/ton/ces/lle/gohas/ta/tu/puer/ta/sin/sa/ber/te  13
la/pe/nao/ri/sa/que/se/re/mos/si/per/mi/tes  13
que/di/gael/hue/co/que/sos/ten/goen/tre/los/hom/bros  13

ca/lla/doob/ser/vo/los/ves/ti/gios/deu/na/muer/te  13
re/zan/doel/ver/bo/que/no/quie/re/me/li/mi/tes  13
yal/can/zoy/pier/do/con/tu/bo/ca/sus/es/com/bros  13

Comentarios muy adrede:

1- Los demasiados riesgos del e_o? Despierto, cubriendo, fuego, tiempo, llego, seremos, hueco, sostengo, observo, verbo, pierdo.

2- El tuteo: tu puerta sin saberte, si permites

3- Riesgo entre los riesgos: rezando el verbo que no quiere me limites... es el verbo el que no quiere, o es "una muerte", quien no quiere?


El otoño del novato (cierre)

1.
Esa alegría que te viene de los viernes sin confesar, de tanto pecado de amor, de llevar en los labios el sabor de los suyos.

2.
Un cariño al fondo de las manos, como provisto por Venus a espaldas de Marte. Ese saber que nunca sería igual, y dudar, y entonces comprender que ya nada nunca sería igual.

3.
Muere de mis manos la muerte que negué por dar un consejo. Y vive desde mis oídos la alegría una página que comienza a mirarse con el desprecio auténtico de los humildes altaneros.

4.
Me detengo, por nosotros dos y, sin agradecer el gesto de mi mano, arrodillo mi pasado por sostener mi futuro fuera de todo nombre que no sea el que se alegra con el mío.

5.
Esa risa que tranquila también duele el fondo del pasado, porque en ella hay daño, tormento, dolor sin excusas, arte. Esa risa que sin pensar sé reír.

6.
Ese hueco en el fondo de una sombra, y que tú dices cuando ahora me hablas mirando lo que miras, viendo lo que no ves, estando sin estar. Y negar que de esto se trate.

7.
Yo tampoco quería volver a casa, cuando no era a casa que volvía.

8.
Sostengo con vigor los restos de este otoño, con la alegría del novato que sabe su juventud se marcha y, con ella, sus últimos duelos. Comienzo a continuar lo inasible de mi nombre, sabiendo que llega el tuyo.

9.
Zona de turbulencias, de ojos demasiado abiertos, de un dolor que se quiebra quejándose de sí mismo por la fuerza de mis dedos. Yo que venía dibujándote, comienzo a dejarte ver nuestros espejos.

10.

Ventaja de los filos, la nuestra: poder ser sin necesidad de permisos ni explicaciones.

sábado, 28 de mayo de 2016

Mi nombre desde alguien que no me odia


Yo sé mi nombre y su dibujo desde el grito
que torpe y roto intenta hacer de mi escritura
un algo sucio que enarbola su locura
diciendo besos que no doy por señorito.

Yo sé muy bien que en su garganta estoy maldito,
que cela y sufre si sospecha mi cintura
danzando heridas que le alcanzan en negrura
doliendo menos que el fracaso que le evito.

Me vio crecer y le creció la rabia antigua
que nunca muere si el terreno se mantiene
regado y limpio de cualquier gente sincera.

Le miro y siento que su voz se volvió ambigua,
que muda llora el desvarío que deviene
de odiar por miedo a quien la quiso compañera.

Métrica, rima, acentuación...

(Tridecasílabos, acentos en 2da, 4ta, 8va y 12va sílaba)

yo//mi/nom/brey/su/di/bu/jo/des/deel/gri/to  13
que/tor/pey/ro/toin/ten/taha/cer/de/mies/cri/tu/ra  13
un/al/go/su/cio/quee/nar/bo/la/su/lo/cu/ra  13
di/cien/do/be/sos/que/no/doy/por/se/ño/ri/to  13

yo//muy/bien/queen/su/gar/gan/taes/toy/mal/di/to  13
que/ce/lay/su/fre/si/sos/pe/cha/mi/cin/tu/ra  13
dan/zan/dohe/ri/das/que/leal/can/zan/en/ne/gru/ra  13
do/lien/do/me/nos/queel/fra/ca/so/que/lee/vi/to  13

me/vio/cre/cer/y/le/cre/ció/la/ra/biaan/ti/gua  13
que/nun/ca/mue/re/siel/ter/re/no/se/man/tie/ne  13
re/ga/doy/lim/pio/de/cual/quier/gen/te/sin/ce/ra  13

le/mi/roy/sien/to/que/su/voz/se/vol/vióam/bi/gua  13
que/mu/da/llo/rael/des/va//o/que/de/vie/ne  13
deo/diar/por/mie/doa/quien/la/qui/so/com/pa/ñe/ra  13

13- Café con leche

13- Café con leche

Pescado frito en un pub de Londres, pierna de cordero en una hostería de Madrid y bife ancho en Montevideo, son algunas de las variables culinarias que suelo evocar en mi mente cuando de vez en cuando me salen con la cantinela - insoportable - de “vos no comés nada, che”, pero que casi nunca verbalizo, por no quedar como el “ñembo valé”, es decir, como el que finge ser más de lo que es. Menos voy a salir a decir que desde que murió Henrrieta no volví a comer una milanesa “de aquellas”, ni hablar de su café con leche.

El mejor café con leche del mundo lo hacía mi abuela. No hablo del cortadito, o el cortado, no; el café con leche. Y tenía su ciencia, porque, como era con leche Nido (en polvo, para los que no lo saben), si no lo hacías bien se te hacían grumos en la taza y era un asco. Aparte, está lo visual, o sea, el color, y ya después el cuerpo, aunque ahí, dado que usábamos Nescafé (no había entonces otro que lo que hoy sería el Tradicional), de repente costaba errar. De todos modos, Magy nunca supo hacerlo, para que veas.

Con Sarah nos tomábamos una taza “de bebido” antes de ir a la escuela, es decir, sin rodajas de pan ni otra cosa. Una taza de café con leche y chau, vamos. Hoy, yo sé que ni la leche Nido ni el Nescafé eran baratos, así que de repente se puede inferir que por eso no había ni siquiera una rodaja de pan, pero creo que era por una cuestión de tiempo el tema, porque ni bien terminábamos de desayunar, cada uno se hacía de sus útiles y ya salíamos para la calle, sin apuro, pero como que con la justa.

Una de esas mañanas, por A o por B, desayuné antes que Sarah, y como gané unos minutos libres, me recosté en mi cama boca abajo. No te hacés idea la sensación. Fue una presión en el vientre, y desde el vientre directo a una parte que entonces no tenía idea de cómo definir. Lisamente una tristeza que te cagas. Obviamente me asusté y me levanté, y ni bien me incorporé la sensación desapareció, así que por probar volví a recostarme y la sensación volvió a repetirse. No se lo dije a nadie. ¿Cómo iba a decir eso, con qué palabras?


Unas cuantas veces más volví a confirmar lo físico-emocional de ese tema. La sensación era horrible, en sí, pero no dejaba de llamarme la atención eso corporal que tenía, y la parte de que yo pudiera provocarlo y también cortarlo. Fue mi primer cara a cara con la tristeza “juerte” y fea, que en su después al dispararse con otras variables menos físicas, sería menos sencilla de resolver, como eso de ver viejitas encorvadas en la calle, y a los perros sin dueño, que hasta hoy me pegan. Fue una ventaja conocerla temprano, porque la tristeza tajea más que el dolor.

El otoño del novato 4

01.
Todo ese dolor ahí, acorralado detrás de tus ojos ¿hasta cuándo lo vas a seguir alimentando?

02.
Los hijos del miedo en pocos años se vuelven los padres del miedo. Mueren, si nada ni nadie interrumpe el ciclo, siendo abuelos y bisabuelos del miedo.

03.
Para que sea posible la manipulación es necesaria una variable: la necesidad. Cualquier deseo se puede considerar, o convertir, en una necesidad de primer orden.

04.
¿Necesitas sexo? ¿Necesitas protección? ¿Necesitas compañía? Dependiendo de la calidad y cantidad de tus monedas el mercado tiene toda una gama de productos. Recuerda: si muestras interés, el precio podría subir.

05.
Pero no sólo de sexo vive el mercado. La variable número uno para los psicos: autoestima. La gente necesita, sobre todo, sentirse aprobada.

06.
Doña hembra es una experta en manipular la necesidad de aprobación del macho de turno. Un "podrías hacerlo mejor" le basta para tenerlo al pobre espécimen rozando la hipertensión.

07.
Pocos le ganan a los cristianos en inventiva manipuladora. Nacer manchados de pecado, nada menos. Sin duda, el más original de los pecados.

08.
La culpabilidad opera con más fuerza que la necesidad. Hay gente que se privó de un buen polvo por creer que así evitaba ir al infierno, por ejemplo.

09.
Necesidad, dolor, deseo, culpabilidad... con variables así no sorprende para nada que todo el mundo ande por ahí tratando de manipular a cuanto pueda en beneficio propio, a veces incluso sin ser plenamente consciente de ello.

10.

En el mercado de las manipulaciones también se necesitan dos: el que compra y el que se vende. 

viernes, 27 de mayo de 2016

12- Cagarse en las patas

12- Cagarse en las patas, literal.

No creo que ninguna familia permita de buenas a primeras que sus hijos mientan. Y “antes”, el tema de “no mentirás” venía bien marcado, incluso por encima del tema de las malas palabras (este, variaba mucho de familia en familia). “Ahora”, parece que hay una edad en que los niños comienzan a mentir, y entonces ya no hay ni cinto ni agua con jabón en la boca, sino el “hablemos”, o sea, la cosa viene aceptada. Pero yo vengo de un antes en el que si mentías, pimba, de movida uno por la boca y vamos. De lo de “dialogar”, poco.

Digo esto porque me parece que esa vez el error de Kija fue tomarme por mentiroso o, por considerar (o juzgar) que le dije una mentira. El caso es que quien sabe qué macana me habré mandado y terminé castigado en un rincón, de pie y mirando a la pared. Lo desagradable de la cosa era eso de estar de pie e inmóvil, por un lado y, por otro, que no ves nada, salvo la pared, o el piso; lo de las bromas de los “compañeritos”, si sucediera, se resolvería a piñas y listo. Lo difícil era aguantar sin hacer nada.

Supongo que yo estaba en el proceso de resignación, o de asumir que el tiempo es infinito, o anotando en alguna parte de mi cerebro no volver a hacer la macana que no me acuerdo cual fue, cuando mis tripas me jugaron en contra. Me entraron ganas de cagar, así, sin más. Obviamente que me aguanté ahí un rato, pero ya después le dije a Kija que tenía ganas de ir al baño, aunque en vano, porque la profe me dijo que espere hasta el recreo, que entonces podría ir. Yo aguanté lo que pude, retorciéndome un tanto, pero ni modo.

El catabolismo es poderoso, y no hay tu tía, así que me cagué nomás en las patas, literal. No sé si habrá sido el olor, o el sonido rampante y libertario de “la mierda oprimida”, pero lo que sí se acercó Kija y comprobó el estado del condenado. Bueh, yo era la vergüenza carnificada ya en ese momento, calculá lo que fue después. Recuerdo que la seguía, que me llevaba de la mano, que a la secretaría, que una latona, que toalla, que ropa, y yo enmierdado. No me llevó al río pensando que era soltero, a bañarme me llevó, claro.


Me trató dulcemente ahí en el baño, toda maternal ella, aunque el agua estaba fría, y a mí no me bañó nunca nadie que no sea Magy, y eso del pudor. Toda dulzura ella, y mientras me bañaba, me secaba, me vestía, con sus manos suaves, tan cálida y algodonal la Kija, y yo sólo pensaba “puta de mierda”, “puta de mierda”, pero no lo decía, porque por ahí ligaba un bife de nuevo. No hablé durante días, de vergüenza. Obviamente no entendí qué fue lo que pasó, pero me quedó lo del no hablar, y lo de cagar en casa.

El otoño del novato 3

01.
El inconfundible sonido del resentimiento infundado instalándose en unos ojos no aptos para el amor.

02.
Portaba, ya en el temblor de sus manos alguna mañana, ya en su pulso incorruptible todas las noches, el hambre de los que se alimentan no sólo de palabras.

03.
Si me llueven noches a mitad de las tardes, debe ser la humedad de su boca lanzándome una indirecta.

04.
A diferencia de los "jugadores profesionales", los niños no fingen lesiones porque los lesionados automáticamente quedan excluidos del juego.

05.
A diferencia de los niños, los adultos suelen ocuparse de sus lisiados.

06.
Como un recordatorio marca en tu antebrazo las iniciales de un propósito determinado. SS pudiera ser el de "sólo sonríe" cuando vas a verte con quien no soportas.

07.
El orden de las ideas no es tan importante, cual es la primera, cuál la última. El conjunto, el dibujo que puedes armar, el sentido que consigues obtener es lo que importa.

08.
Del mejor libro que hayas leído te ha llegado casi lo último de su autor. ¿Dónde estabas cuando todavía no sabía caminar?

09.
Es fácil repetir en coro "incluso los libros malos son buenos". Pero sentir la humildad y el coraje, el desnudo, el atrevimiento, acaso la mano tendida, quizás la última dación de un desconocido, no es poca cosa. Y es lo que hay detrás de todo libro, incluso de los malos.

10.

Siempre hay un camino más corto para llegar a cualquier sitio. Lo estúpido es obviar el camino largo y demorarse en buscar el camino corto, tanto, que al descubrirlo el llegar al destino original ya carezca de importancia.

jueves, 26 de mayo de 2016

El otoño del novato 2

1.
No sólo se heredan el color de los ojos, o la estatura. También la actitud de ser infeliz puede heredarse.

2.
Este mundo pareciera diseñado para que el agobio de sus habitantes sea tal que ninguno pueda concebir una vida alegre.

3.
El miope intelectual se esfuerza en memorizar las tablas de multiplicar. El que ve bien busca comprender el mecanismo de la multiplicación.

4.
El deseo de posesión no suele estar demasiado hermanado con la comprensión del objeto del deseo.

5.
El que en su riqueza compra un tigre tan sólo certifica su ilimitada incapacidad de comprensión.

6.
Aquel que jamás innovó en nada seguramente es de temer. Los esclavos suelen ser feroces opresores.

7.
30 años enseñando 1er grado, 30 años utilizando el pizarrón, 30 años fosilizando el mismo método.

8.
A veces, comprender a otro resulta más sencillo que comprendernos a nosotros mismos. Sobre todo cuando no practicamos la indulgencia.

9.
De a poco la comprensión de la dinámica emocional de los demás se nos vuelve sencilla. Sobre todo cuando nos vemos reflejados en ellos.

10.

Dice la frase "ningún fruto cae demasiado lejos del árbol". Nos aplica como especie.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Gabriel García Márquez - El otoño del patriarca


Primero era el ordenamiento de los sonidos de tal forma y manera que se produzca una melodía, luego, una pausa, una detención en la carrera que hacía, justamente, que esa melodía creciera en sí misma mercede a la ausencia de ella. Entonces graficar esa ausencia de sonido, llamarle silencio y poder dibujarlo en el pentagrama como cualquier otra nota. Del pentagrama a los libros (¿dónde queda Satanás al final en el libro de Job, sino protagonizando un escandaloso silencio?), y de los libros nuevamente a los hombres, por supuesto, en ese orden circular que algunos todavía no pueden captar, los pobres.



Ya entonces a veces yo persistía tan a solas, tan lejos ya de todos, en alguna convicción que no me cuidaba de disfrazar de juicio y prejuicio incluyendo una lisa y soberana sentencia de excomunión inmediata. Los muchos no sabían de qué estaba hablando, los pocos creían que estaba equivocado de cabo a rabo, y los raros me cedían el beneficio de la posible locura. Fue así que varias veces, como lo vaticinara, cuando efectivamente navidad volvió a caer en diciembre, no quedó otra alternativa que aceptar la distancia que impone ese mirar tan solamente con la miopía de lo conocido.



Después, con esas lesiones que te ocurren durante los juegos que no son de equipo y que, extrañamente, siempre terminan siendo los que sirven a tribus enteras, fue que también y de golpe terminé de comprender aquel instinto de la supremacía que engendra la mezcla de la persistencia y la versatilidad no camuflada. Besé, no la mano leprosa de ninguno de mis prójimos, sí todo el suelo que anduvieron sus inútiles experiencias, mas sin bajar ni mis ojos ni cerrar mi corazón. Para poder construir lo que tenía que construir dejé que los demás sigan colocando huecos en medio de nada.



75. Observando la trama

75. Observando la trama

Una de entre las todas me enseñó
de qué se trata aquello de extrañar,
entre las muchas otra me entrenó
a poder con esfuerzo el olvidar.

A ninguna le dije la última tú serás
a todas entregué la piel y el corazón,
si acaso pude menos fue que obsequié demás
sin que me importe o pese en algo la razón.

Mientras duraron esos ahora antiguos viajes
fui evitando dar quejas, y por ir recibiendo
más que injustos reclamos, agoté mis vendajes.

De la soledad dulce y cruel me fui nutriendo
mientras hacía pie en los ojos que vienen
a pedir a los míos que hoy por fin se serenen.

Composición métrica

Primer cuarteto - endecasílabos

u/na/deen/tre/las/to/das/meen/se/ñó  10+1
de/qué/se/tra/taa/que/llo/deex/tra/ñar  10+1
en/tre/las/mu/chas/o/tra/meen/tre/nó  10+1
a/po/der/con/es/fü.er/zoel/ol/vi/dar  10+1

Segundo cuarteto - alejandrinos

a/nin/gu/na/le/di/je  7 * laúl/ti/ma/tú/se/rás  6+1
a/to/das/en/tre/gué  6+1 * la/piel/yel/co/ra/zón  6+1
sia/ca/so/pu/de/me/nos  7 * fue/queob/se/quié/de/más  6+1
sin/que/meim/por/teo/pe/se  7 * en/al/go/la/ra/zón  6+1

Primer terceto - alejandrinos

mï.en/tras/du/ra/ron/e/sos  7 * a/ho/ra~an/ti/gü.os/vï.a/jes  7
fui~e/vi/tan/do/dar/que/jas  7 * y/por/ir/re/ci/bï.en/do  7
más/que~in/jus/tos/re/cla/mos  7 * a/go/té/mis/ven/da/jes  7

Segundo terceto - alejandrinos

de/la/so/le/dad/dul/ce  7 * y/cruel/me/fui/nu/trien/do  7
mien/tras/ha/cí/a/pie  6+1 * en/los/o/jos/que/vie/nen  7
a/pe/dir/a/los/mí/os  7 * quehoy/por/fin/se/se/re/nen  7

Versión original


De una aprendí a extrañar pronto
De otra a olvidarlo casi todo
Y cada cual a su solitario modo
Rayó en mi ser que vivir no es tonto.

A ninguna dije: la última serás.
Y a todas ofrecí, más que el gran mar,
La fatiga de navegarlo sin llorar
Diciéndoles en secreto: triunfarás.

Mientras estuve nunca pude quejarme
Mientras estuvieron, siempre reclamaron
Y aunque Afecto quería torcerme

Nunca cedí a lo que imaginaron
Y en soledad logré a mí tenerme
Para con otra lograr lo que soñaron.

 *** 

Y a ti, te gustaría corregir o revisar un poema?