domingo, 1 de marzo de 2015

Comentarios de tu partida

Ya no llegan los tenues hilos de lo sensible
con ese filo suave de agilidad tranquila
con el que se consigue aquello que no oscila,
eso que nunca muta y resulta invisible.

De tantas emociones que de lo inconcebible
lograron el relato de una luz que encandila,
permanece el poema cuando al fin descarrila
hacia los precipicios huecos de lo terrible.

Colores y candelas lograron ataviarse
de un polvo ceniciento bordeando una boca
insumisa e hiriente bebiendo del vacío.

Ahora todo muere despacio al extraviarse
ese mar que en los ojos del ahogado invoca
lo que fue la derrota  de quien trazó el hastío.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Para no hablar, para no decir

Si me dejás llegar a vos
con este síndrome antipático
de ser una imagen que se erige en sus roturas,
y acaso y encima me sonreís
con tu pelo en cascada
sobre cada límite en el que estuve,
te abrazaría tan quieto y distante
que no habría modo sepás que  voy sincero y entregado
a lo que me cuesta entender y aceptar.

Había un mundo feliz
en el que yo quería poner el pie,
pero lleno de escaleras y senderos horribles
en el que todos intentaban hacer de sus vacíos
la llave con qué abrir diez mil puertas,
y muy poca risa, tan poca
que todo fue ojeras y un cuello difícil
de quebrarse o doblarse,
porque en mi vientre estaba mi nombre.

Si me dejás curarme frente a vos
el pus que tiñe de verde esperanza
lo que sospecho del abismo,
si me dejás cerrar los ojos al asco
y nublarme en tu pubis
de lo que ya no seré jamás,
acaso retome la fe, la certeza
de una mano en mi espalda que musita
el vigor de lo efímero.

Cuánto tiempo verbal, si te fijás
recorriendo lo que nadie es
lo que siempre fuimos y que no somos
tan sólo por falta de técnica,
por ese no saber hacer lo que viene hecho
la matrix de Roma haciendo camino en nuestra dermis.

Si me dejás vomitar a un lado de la cama
y limpiás mis oídos de tanta sonoridad absurda,
yo te prometo esculpir el tránsito
que estipula la vida
en un escupo de oro carmesí más allá del brillo
que enarbolan tus iguales, acerca de cada cosa.

Nos avecinamos
desde la carne al futuro,
y yo que observo cómo venís
-sabiendo que no vas a quedarte-
me escondo tranquilo al fondo de tus ojos,
para no hablar, para no decir

lo  que nadie quiere hablar aunque lo viva.

lunes, 23 de febrero de 2015

92. Sólo me toca

Una puntada que a penas confieso
me marca el límite fino, el desgaste
que casi hiere con un hilo de miedo
la voluntad de vencer mis pesares.

Quiero callarme el dolor del momento
o bien mentirme negando lo grave
que puede ser un mal paso en el juego
de encaminar a su cauce a mi sangre.

Ella me mira y sonríe cercana,
sabe que sufro y aguanto lejano
cada tropiezo que marca mi grito,

sólo me toca la herida y sentada
a mi costado me dice el pasado

que estamos viendo marcharse al olvido.

domingo, 22 de febrero de 2015

91. Te dibujo de mí

Ya tengo muchas horas en el aire
demasiados hoteles habitados
y tan poquito tiempo caminando
con tu cintura andando entre mis lápices,

que si te escribo duele que ya nadie
reemplace tu modo de ser algo
con lo que no contaba con mis años
de traficar el tiempo de los frágiles.

Te dibujo de mí, como capricho
del que pide lo justo y se retuerce
en la fatiga triste del que ignora

cómo son las mañanas sin espinos
y cómo las que late el que posee

la humedad de tu sexo y de tu boca.