lunes, 5 de diciembre de 2016

Mohín indomable


Si sientes como yo la caída, la pena
de una voz que no alcanza a decir ese nombre
que pretende de sí, buscándolo con celo,
rabia, firmeza y sed de juventud madura.

Si en tu cara golpea el vendaval
y en tus manos azulan los granizos
que esculpen en los pobres su grandeza de herida
crecida al erigirse en cicatriz.

Es posible que intuyas en mis ojos
los soles con que sueñan los recios carenciados,
que presientas mi vientre conocedor de pólvora.

Que entonces retrocedas o te afirmes
con lástima fingida o con orgullo
para volcarme despacio tu mohín indomable.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Esa condición de los notables


Cuando cruzas de pleno la primera frontera
que te marcó las tardes y las noches
dejándote sin nadie de los tuyos
y empiezas con cadencia a devolver cariño.

Cuando te duele abajo el golpe que recibes
de una lengua manchada por lo que no posee
y evitas responder como exige tu sien,
destrozando de un tajo todo el rostro.

Es entonces que tensas y que ajustas
el aliento del hombre sin su sombra,
la figura del héroe triunfando de las llamas.

Es ahí que reirás y llorarás
por esa condición de los notables
que no pueden volver nunca a ser lo que fueron.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Libre de mí te sé

Sé que me vas mirando la sonrisa
y la palabra inquieta que dispongo
como una copa cara, como una ofrenda pura
sobre el cristal nocturno que me puebla la noche.

Sé que me crees firme como un mástil
y loco como un tigre encarcelado
que porta en los colmillos el ritmo de la selva
latiendo entre sus ojos un clamor de venganza.

Yo te sé sin mis cosas quebrantando tu voz
sin que la turbia forma de mis manos
alcancen a decir la verdad de tu andar.

Libre de mí te sé, libre de mis demonios
capaz de liberarme de todos mis infiernos
si acaso te concedo que me haces sonreír.

viernes, 2 de diciembre de 2016

El pedido


Quizás no puedas ver, puede que sólo niegues
que mis errores tienen un origen
-un parto un poco oscuro, sin un médico
haciendo que la cosa duela menos o nada-.

Ni te culpo de nada, ni me excuso de todo;
tan sólo te planteo que es posible me ignores
el motivo del pulso, la presión horrorosa
navegando en mi sangre  tratando de humillarme.

Solamente te pido que al mirarme te veas
con todas mis caídas y todos tus empujes,
con todas tus flaquezas y todas mis locuras.

Que en mi nombre no sientas la mentira vulgar
de los que nunca caen, de los que siempre son
el ejemplo a seguir por no saber sentir.


jueves, 1 de diciembre de 2016

Tanta fatiga de piedras y pinos



Tanta fatiga de piedras y pinos
para encontrar que construyo, despacio
la soledad en mi piel; los caminos
sobre mi edad y mi dúctil espacio.

Tanto temor y quebranto que entiendo
que todo pasa y se instala en mis manos
si me atornillo a su espalda, si tiendo
sobre sus ojos los míos, arcanos.

Todo tan simple, tan cruel la batalla
que mi razón se extravía y me hiere
por protegerme de Roma y sus odios...

Y yo que insisto en querer dar la talla
gritando a Cronos que calle y espere
ver nuestros nombres llenando sus podios.




sábado, 26 de noviembre de 2016

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 2 (505 palabras)


Sin duda, el punto de quiebre se da cuando ese gusto que estás desarrollando te lleva a tomar clases particulares de tal o cual disciplina. Pongamos el caso de guitarra clásica, y que las clases sean de una hora dos veces por semana. Vos practicás todos los días y, cuando toca, el profe examina si pasás o no de lección. En cada clase, va marcándote tus errores y te va pasando tips que perfeccionan tu postura de manos, de espalda, y todo lo necesario para que mejores clase a clase. Sin darte cuenta, poco a poco, comenzás a aprender a autoevaluarte.

Bien, supongamos que no tenés tanto dinero como para pagarle a un profesor y que venga hasta tu casa, entonces buscás uno que cobre menos pero ahora sos vos quién tiene que ir hasta el lugar donde el profe enseña. Así, esa "una hora" de clases, en realidad, pueden convertirse en dos horas, dependiendo de cuánto te lleve ir y volver a ese lugar en donde el profe pasa las clases, ¿no? La cosa cambia si vas en taxi o en colectivo, si te llevan tus padres en el auto, o si vas caminando. Distancia y medios de transporte cuentan mucho.

Ahora, extremando las cosas, supongamos que no tenés dinero para pagarte un profesor pero, como tenés algo de talento, y algún pariente tuyo tiene un amigo que conoce al amigo de un amigo, etc., zas que te consiguen una especie de beca con un profe. Es decir, te consiguen un profe gratis. Aquí, a partir de aquí, ahora también comenzás a valorar el tiempo de ese profe, el tiempo que generosamente te está obsequiando. En esta situación, ya no por tu dinero, sino por valorar el tiempo del profe no podés llegar tarde o flojear en tus prácticas diarias. Lo sabés.

¿Y qué pasa cuando se vienen los exámenes para pasar de curso? Bueno, como las mesas examinadoras se componen de profesores desconocidos, la cosa no da para cometer errores, por lo que normalmente las prácticas se intensifican de tu lado y, por ahí el profe también se vuelve querendón y te pasa una hora más extra. Aquí ya está internalizado el cálculo del tiempo, cuánto me lleva ir, volver, qué día puedo, qué día no. Si postergo esto, si adelanto aquello. Combinar el colegio, la familia, los amigos. Todo el rompecabezas se va sujetando a la variable sencilla como complicada: tiempo.

Aparte, vos imaginá que la casa del profe te queda lejos y tal día te puede llevar un amigo, una tía, tu viejo, y que de venida te puede traer fulano o mengano. Como se ve, en el desarrollo del gusto, aquí como ejemplo de clases particulares, uno aprende a valorar, también, y mucho, el tiempo ajeno, el tiempo de los demás, la rutina de los demás. Así, cuando alguien nos brinda su tiempo para ayudarnos en el desarrollo de nuestro gusto, nos está entrenando de la mejor manera a valorarlo. Sin necesidad de discursos, a pura vivencia, nos hace apreciarlo.

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 1


viernes, 25 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .3

We love and we never tell
what places our hearts in the wishing well
Culture Club. George Boy

A solas caigo al fondo inútil de mis daños
mirando atento las paredes, sus roturas,
el piso sucio, desteñido de amarguras
marcando a penas el andar de aquellos años...

Y vuelco el golpe inexistente y me respiro
feroz, hambriento de saber si todavía
podría un beso dibujarme una alegría
que talle y forme con mis furias un suspiro.

Me plazco y sufro, como mandan los manuales,
llevando flores a los vivos y mordiendo
las piernas gruesas de la china que me banca.

Reboto, sigo, incluso callo a mis iguales
- mis egos rotos - si me dicen van perdiendo,
por ser, tener, y parecer una luz franca.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .2

Desde un rincón me mira silenciosa
detrás de sus rodillas replegadas,
sabiendo que la mido desde lejos
desde esta lejanía sin palabras
que nos fija al silencio y que nos cubre
de las horas de afuera, donde hablan
aquellos que no sienten ni conocen
esto que nos nació de entre las llagas
de haber vivido pronto lo tardío
y a tiempo lo perfecto de una carta.

Me acerco, más que torpe - con ganas de vendimia,
gozando de la duda marchita en el pasado -,
a la escala infinita de sus iris luciérnagos
bebiendo de la dicha de sus gustos extraños,
y comienzo de nuevo a ser ese que fui
junto a este menos loco aunque mucho más raro,
justo, mientras sospecho su fiereza que espera
cuándo marcar su tórrida manera de verano
sobre el invierno rudo que sonríe mi frente
sin tener que borrar, de la otra, cada paso.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .1

"Si se cierra una puerta se abren nuevas opciones",
me susurra el anciano que ríe enloquecido
su superioridad de pájaro sin nido
como si conociese mis últimas canciones.
Sin altivez le acepto saber mis emociones,
por no mentir me callo procurando el silencio
que me aquiete profundo sin eso que potencio
cuando sumo mis bajas mirando las heridas
que por no causar porto en el alma sin bridas
pidiéndome ajusticie el dolor que presencio.

¿Algo en mí todavía es suficiente
para subir de noche hasta los soles
sin beber ni biblías ni alcoholes
creyendo que la mierda se hace gente?
Creo que sí, seguro cual demente
que se sabe su nombre y su destino,
apuesto, trepo y subo mi camino
con mis manos sabiendo de los daños
al final de los lúgubres peldaños, 
esa rotura breve que domino.


martes, 22 de noviembre de 2016

Sin dramas excesivos

Cuando hablas despacito, como en puntas de pie,
escanciando vocablos en el auricular
como pétalos suaves que buscan alcanzar
la dicha del que escucha tu porqué y para qué
andar cantando salmos pretendiendo una fe,
las tripas se me vuelcan, algo gruñe aquí dentro
que casi, casi, hace pierda el norte y el centro
de mi eje taciturno, que si quiero se prende
de las ganas de guerra  que me exhibe ese duende
al que llamamos ego, tu vulgar baricentro.

Me contengo sin dramas excesivos
recuento mis pesares, mis errores
y suponiendo el karma, los horrores
que causé en otra vida sin motivos
acepto y pago, soy los diez mil chivos.
Pero, en el fondo, hablando un poco en serio
jode un poco me mezcles el misterio
de lo "teo" con mierda de rituales
cagándome los martes que sin males
los vivía tranquilo, a mi criterio.