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martes, 7 de junio de 2011

La planilla Excel






Le digo a V1 que me “ayude” a llenar una planilla Excel. Un quilombo, si en tiempo de Quatro Pro habrá estado viendo novelas, supongo. El caso es que la llena, una semana, y al vertedero. Al final sale con el tradicional que no sirve para informática. Le pido entonces a V2, que hace rato lo carpeteó todo, y obviamente repite el árbol genealógico, como dijera Jodoroswky.

Termino haciendo la planilla yo. En la planilla sale que no les puedo dar más plata ni a V1 ni a V2.
V1 y V2, luego, habrán de hablar de temas de la unión hace la fuerza, de que si nos ayudamos todo será mejor. De que mejor nos distribuimos las tareas, etc.

Resisitirse a colaborar más allá de la propia zona de comodidad, más aún cuando el resultado habrá de redundar en el propio beneficio es típico. Y andá a ver lo que será el centro crístico.
En por eso, tremendos esfuerzos, pero aplicados en zonas cómodas, cosa una; cosa otra pequeños, pero en zonas que no nos gustan, ahí el tema, y ahí es donde se educa.

Para todo lo demás, Latinoamérica.

sábado, 4 de junio de 2011

Los que llegan tarde



En gerencia decimos que “la gente que no puede administrar su tiempo, ¿qué será que podrá administrar?” y la respuesta es sencilla: un carajo. La gente que llega tarde, no hablo de la que ocasionalmente llega tarde, sino de la que habitualmente llega tarde, es gente que habitualmente para lo único que sirve es para que todo siga igual. Y vos fijate cómo está el mundo.

Cuando llegás tarde es porque te cagás en el tiempo ajeno. Es decir, el que llegó temprano, el que llegó a hora, lo midió todo, midió a los demás. En tanto el atrasado, atascado en su ombligo, en su vanidad, no pudo pisar el acelerador – que ni sabe dónde está – con ritmo.

En sin embargo, lo realmente jodido es cuando estos atrasados andan por ahí de educadores. Hay gente, por ejemplo, que se gasta USD 2,00 en taxi diariamente para ir al trabajo (en un país en donde el sueldo mínimo es USD 116, por simplemente no levantarse diez o quince minutos más temprano. Qué carajo te va a enseñar alguien así? A apagar la luz que no se usa para ahorrar energía? A dar limosna? A ser emocionalmente inteligente?

El tiempo es dinero, parafraseó Cerati.

Y en música, para cerrar, si no entrás a tiempo, cagás la canción.

Realmente no soporto a los que llegan tarde.

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Fotografía de Brooke Campbell