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viernes, 7 de noviembre de 2014

La noche



La noche explica con sonidos lo inaudible
de cada gesto que proyecta nuestra mente,
lo duro y blando de sentir precisamente
las sombras altas renombrando lo imposible.

Nos marca el rostro con el tajo que invisible
aquieta el pulso o lo dispara fieramente
si el chelo acude a definir lo diferente
de ser un llanto que de sí muere apacible.

Si acaso el piano es quien sacude el blanco y negro
de todo un cosmos abrumado de silencio,
la noche escribe tras los ojos qué es potencia.

Con ella lucho, como ves, y hasta me integro
curtiendo a solas el abrigo que vivencio
por verte usarlo cuando acabe nuestra ausencia.