Printfriendly

lunes, 29 de diciembre de 2014

Por entrenar



Me desafía exhibiendo una duda
que me genera un agobio tranquilo
y hace responda cerrando el oído
mientras sostengo mi aliento sin cura.

Juega conmigo lanzando preguntas
que siempre tienen anversos amigos
y unos reversos sin otro sentido
que el inducir a sus zonas oscuras.

Paciente habita en mi cuello, en mis hombros
que saben ser de un color inaudible,
y en mi rodilla derecha, la grave.

Por entrenar, le permito sus modos
recios y agudos buscando en lo triste
un argumento que venza a mi sangre.

domingo, 28 de diciembre de 2014

T hi d fu



En este plano, considerando cada tribu y cada urbe en lo extenso o breve de nuestros calendarios, hay más dioses muertos que vivos.
Asira.

Sucede el almanaque y entonces mira arriba
sintiendo en los latidos la potencia del ritmo
y sospechando inquieto el mortal algoritmo
que fija en el principio su muerte relativa.

Doliente pero alegre se amuralla en la guerra
y acepta como manto lo tirano del aire
del agua el poderío de un grave partenaire
consciente de sus pies clavados en la tierra.

Entonces acontece la mano sobre el hombro
la sonrisa esperada acude sin demora
y la vitalidad se yergue flameando

sobre la podredumbre, más allá del asombro,
que provoca vencer a la deidad que adora
el niño en su inocencia y que atrás va quedando.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Emputes intrascendentes

Cuando las papas queman me llama sin demora
para que yo, boludo por vocación insana
vaya y le apague el fuego con la palabra justa
como hiriente y letal; porque no soy el hada
que con una varita soluciona quilombos
entonando canciones con redondas y blancas,
sino que soy arriero amante de los tragos
de bailar apretado con alguna muchacha
y de no perder tiempo dando vueltas absurdas
con las buenas maneras cuando sirven las malas.

En el fondo me jode justo eso, todo el tiempo
que pierdo en boludeces en lugar de cansarme
de tanto coger minas, o de tanto leer
esos libros oscuros que no en cualquier estante
se encuentran disponibles, ni en tiendas esotéricas
ni en esa biblioteca en casa de su padre.
Me jode que mis horas las viva por segundos
que dos minutos míos equivalgan a un viaje
del que me priva siempre que no puede cortar
las lenguas del infierno mordiéndole las carnes.

Así que cuando al fin estoy conmigo mismo
recorriendo lo largo y lo ancho de mis puentes
disfruto del sonido poblándome la piel,
y aunque me empute mucho saber de esos "deberes"
encuentro que no hay daño en herirse sin dramas
cuando sirve de muro a lo largo del frente
donde todo se trata de llantos y reclamos
y que protagonizan desprovistos de bienes
los que portan dos brazos dos piernas y cabeza

sin saber de la vida y menos de la muerte.

viernes, 26 de diciembre de 2014

A pesar del pasado

Sin demasiado esfuerzo desentrañé una runa
y hallé en el crepitar de los leños el llanto
de los hijos de un dios pletórico de espanto
cuando alzaba la mano penando hasta a la luna.

Estudié el alefato con algo de fortuna
y encontré que en la cifra también habita el canto
de la letra velando la suerte de su encanto
prevista para el sabio, negada a la tribuna.

Accedí a las noticias por radio y por tevé
al "cansancio de adulto" sobre el hombro de un niño
y a la queja cansina del sometido al ego.

Ahora que me encuentro nuevamente de pie
me reviso el futuro cargado de cariño

y a pesar del pasado ya presiento el sosiego.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Dijo ella

Hermoso y frágil te haré
amor de mi vida,
tan apto para los sentimientos
que habrás de sentirlo todo,
como roca escupida por un volcán
que gira sobre sí hasta el fondo del agua
cargando a su paso las huellas del instante.

Y pensarás, amor, y dudarás
hasta llegar a ser fuerte
y perder para saber ganar,
hasta odiar sentir
y juzgarte interminablemente,
tan sólo
para que aprendas a desaprender.

Mío el riesgo
de que en el camino te pierdas,
que la locura y el desencanto
desangren tu garganta
que soñé puente imperfectible,
como mío el vientre y el claroscuro
que fundo en tu aliento y en tus huesos,

por saber si cuento contigo.

El afecto y sus testigos

El placentero dolor que implica la experimentación de la dualidad sólo se calma volviendo a la unidad.
Asira.

Cualquiera sabe que habrás de dejarme
latiendo el gris de mis pobres cenizas,
que diluyendo este trazo de tizas
podrás también evitar recordarme.

Con una estaca clavada en el pecho
seré mis restos andando la noche
gritando mudo lo oscuro, el reproche,
desde la matriz de un cuerpo maltrecho.

Lo que será de los pocos heridos
que en el verano supieron del drama
de vos y yo lastimando al futuro

cuando nos sientan por fin desunidos
y no podamos volver a la llama,

a la alta esencia mortal de lo puro.

sábado, 20 de diciembre de 2014

A mi vieja



Cada límite erguido en su estatura
-de prueba por vencer, o daño inútil-
me dice que lo alto y que lo fútil
depende de si implican aventura.

Yo me arriesgo al fracaso y a la gloria
apostando a mis huesos y a mis músculos
que gustan de llegar a los crepúsculos
cansados de intentar hacer historia.

Porque heredé, supongo, tu manera
de no retroceder ante lo adverso
empujando sonriente el almanaque.

Porque al igual que vos me admito fiera
que a todo le adivina su reverso
y por eso disfruta del ataque.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Tú no vienes

Tú no vienes
y yo diciendo de cuando en vez
viene a mí, viene a mí,
como un mantra que no sé pronunciar.

Saber, veo
desestimar el color de la piel
implica conocer la clave de cada partitura,
y lo que duele entre los dedos y las cejas
no es lo que se sabe y se proclama sin hablar,
sino el tener el vino
y no dar con la copa sedienta de uvas elegidas.

Afuera llueve
maldad y elocuencia,
y aquí, en la cornisa
de tu pubis tibio e infinito,
que imagino con mis ojos abiertos,
no hay más que el pulso anciano
elevando la estatura de mis hombros contra la ventana.

No me nutro yo
de esta distancia de afectos,
de mirar toda lejanía
con ojos de artesano,
de lastimar mi boca
mordiendo en el vacío de todo maquillaje;
no soy más alto por querer
eso que los escribidores llaman imposible.

De repente soy el relato
de una trama que no decido
sea como la pretendo,
el verbo que quiere ser uno en tus pezones
una paz a la que no le importaría
reconocer su pasado de guerra
si al final, con tus uñas y tu voz en mi espalda
durmiera despacio
este sueño de a dos
que mi boca quiere firmar
en la felpa de tu vientre.


martes, 16 de diciembre de 2014



No te me acerques si piensas que busco
la amable ayuda de un brazo tendido,
si acaso sientes al verme tendido
vergüenza y pena por ser lo que luzco.

No me aproximes maneras de lusco
al daño indócil que está en mi latido,
ni me refieras jamás el sentido
de la palabra que goza en lo fusco.

Yo no me explico: no soy lo gregario
que te enseñaron sin ganas los curas
ni el ermitaño alabando sus llagas.

No soy quien es de por sí su contrario
que cacarean con altas fisuras
quienes no saben jugarse a las dagas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Una espalda que se aleja



No sabías morirte de mí
admitir el repetirte hasta el asco
sin que baste la renuncia que implica
el  silencio de los tullidos.

Había el miedo y entonces
el pisar en puntas de pie
sobre el alma del que adrede
escupe su nombre sobre el orbe
por si acaso sea ese el camino.

Yo sangré la noche del desencuentro
entre la rima y el ritmo,
la garganta quieta
en el puño que la define imposible
y mis padres negándose a firmar
que se hacen responsables del daño inmaculado
que ocasioné a la imbécil de turno.

Yo entré, como nadie
a donde cualquiera entra,
sembrando el asco al hastío,
sabiendo del pus de lo vulgar
impuse mi nombre en la vergüenza,
y exigí el granate
que sólo exige quien  teme y que se vence
cuando el latido le prueba la mirada.

A 15 centímetros de un ombligo
supe del túnel del tiempo, imbécil,
del gesto amable, del tono de la voz
cuando busca en la puerta su nombre
y en su apertura su apellido.

Todo por admitir que a veces
soy una espalda que se aleja.