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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mi ermita

Vos que me viste roto por dentro y por afuera
que examinaste el daño de todos mis excesos
tras mirarme a los ojos descubriendo unos soles
que exigían de lejos vivir tu territorio.

Vos que viste de golpe cuáles son mis azules
la fiereza del rojo que habita en mi tensión
y todo ese granate que me cubre la piel
cuando me aparto y parto ejerciendo mi boca.

Fijate en lo profundo, en mi forma de puño
que es caricia guardada sedienta de tus labios,
en cada forma y fondo con que accedí a tu vientre.

Y desde tu atalaya de melena sin furias
comprende que mis huesos dominan catedrales
sólo por ofrecerte lo íntimo de mi ermita.