Printfriendly

sábado, 9 de mayo de 2015

Misiva



Puede que suene egoísta, pero necesito estar bien por mí mismo, sin necesitar de nadie. Sí, lo sé, si te digo que dependo de vos para ser feliz, sonaría bonito pero, si te fijás, te estaría echando una carga encima, y eso es algo que no podría soportar. Si, en cambio, me hago capaz de cruzar toda sombra bajo una lluvia de oscuridad, si puedo lograr vadear cualquier río de gentes y banderas, si alcanzo a burlar hasta el muro de mi muerte imposible sin necesidad de colgarme un cartelito que diga "sálvame", la carga quedaría en mí, sólo en mí.

He visto a gente desesperada contarle sus miserias al primer desconocido que le hizo de oreja, y cómo luego de la confesión el pecador terminó odiando al confesor de turno. No soy de contar mis quilombos - se me notan en la cara -, y si nunca suelto prenda es porque sé la diferencia entre el llanto que refiere a queja, y ese otro, tan diferente, que resulta de un dolor que no se puede, porque no se sabe cómo, resolver. Juego callado, buscando siempre la risa, como lo hace el que intenta explicar lo que nunca tuvo una explicación razonable.

Ahora, no te niego lo injusto: qué de Catulo, ¿por ejemplo? ¿Cómo ser feliz si nos enamoramos de quien no nos corresponde? ¿Cómo distinguir el deseo -que ansía poseer- de la necesidad, de la auténtica necesidad de que un otro sea feliz? Esto no se razona salvo para expresar con palabras la distancia entre egoísmo y egocentrismo. Hay quien quiere ser el salvador, y hay quien quiere salvar. Entre el que ama y el que quiere ser amado hay una lejanía que ignora el primero y que domina el segundo. Esto me cuesta decirlo, porque te deseo y hay algo más.

Plotino, otro pedazo de loco, decía que "para ver la belleza hay que primero hacerse bellos", qué lindo ¿no? Pero tengo un hermano mayor que sabe de cosas que en su puta vida palpitó Plotino. Me dijeron, también - disculpá la dispersión -, que "no se puede amar lo que no se conoce", ¿y cómo entonces amar a "Dios"? Entonces, como un filo, como un Tramontina de barrio, ¿cómo no intuir la precisión de unas caderas y, desde la intuición pretender destrozar lo que llaman destino, suerte? Hay una estatura en el cariño que no se levanta con una "primera impresión", que no.

Y es que va llegando el punto en el que si me digo te nombro. Porque la gimnasia del tiempo queda pobre y anhelante si nuestras bocas se juntan a destiempo de las ansias, en un contrapunto insatisfecho de un placer que crece y le tortura a todo eso que ocurre bajo la piel, y que sabés como no me supo nadie jamás. Hay algo entre tus dedos, y allá al fondo de tu mirada, que sabe a noche y a puente, que me oprime y me levanta porque en tu dermis, quizás, está la playa que siempre me negaron.

miércoles, 6 de mayo de 2015

59. Pronombre relativo III

"Mira, que al límite de las fuerzas suele surgir el último sentido, que la valentía no implica no sentir miedo, que no hay doctrina para el auténtico buscador. Mira".
Asira.


Que despiertan de nuevo las ganas de jugar
que el aire se desplaza diciendo que no importa
que hay un presentimiento en el agua que importa
que lo hecho va cobrando dimensión y lugar.

Que todo ocurre aquí, durante la carrera
fatigada sin dolos tierra adentro
bajo un cruce de flechas buscando el propio centro
y asumiendo del fuego su manera.

Que así es que logra dar su invitación
el resto de mis ojos - abiertos a la nada -
a cubrir desde sí la petición

de abandonar por fin en medio de su nada
la sed de los difuntos ajenos a la suerte,
que este viaje es distinto y no acaba en la muerte.

martes, 5 de mayo de 2015

58. Y no lo dicen

"Cada peso tiene un diseño exacto. Hay un arte profundo, más allá de toda erudición, en distinguir cuál peso es personal y cuál implica a más de uno. Sin esta distinción, lo común es un dolor estéril."
Asira

No entenderías nunca lo que tengo
pues no alcanza la piel para esto que me guardo
que pesa y que soporto como un fardo
por buscar impulsar más de lo que sostengo.

Ese lado inasible que te oculto
diciendo cómo llega el asfalto hasta el cielo
no es más que mi manera de señuelo
para mostrar de veras, sin errores, el bulto.

La distancia, el anhelo por unos puentes sanos
con la espalda - desnuda cicatriz -
harta de los pretéritos impuestos por gusanos

te me vuelven la niña que me habla siendo muda,
la santa inmaculada meretriz

que vuelve estéril todo eso que nos anuda.

sábado, 2 de mayo de 2015

Gavrí Akhenazi - Postales luminosas (diario somalí)

Ficha del libro:
--------------------
Título: Postales luminosas (diario somalí)
ISBN: 978-1-291-07947-0
Autor: Gavrí Akhenazi
Editorial: Lulu Enterprise, Inc.
Nro. Páginas: 98
-----------------------
Postales luminosas (diario somalí)
por Silvio M. Rodríguez C.

Justo nos estábamos conociendo, disfrutando casi cada noche de crítica literaria, improvisación de poemas, y conversas personales, cuando dijo que se iba. En un punto respondió "¿Qué parte de 'extraño el infierno' no se entendió? ", como un animal que se despereza y tensa los músculos levemente para dejar ver su estatura. Confirmé que para intentar comprender a ese animal había que primero aprender a sentirlo desde las vivencias que dejaba ver a través de lo que escribía, a través de unas palabras que quizás cada vez le queden más lejos, pero que cada vez y siempre retornan con mejorada precisión.

Él se pregunta "¿Cómo habría sido?", y yo me pregunto y me imagino cómo habrá sido, cómo es, de qué se trata perder sangre B Rh- en un "mundo donde viven las moscas y los muertos", en qué curva asimétrica de la vida es que se forja el reflejo para volantear a tiempo para huir y que no haya a dónde; de repente, justamente, porque no hay cómo ni a dónde escapar del portentoso e inacabable idealismo de un médico; quizás porque él sabe, "porque lo sabe, que Dios no existe", y entonces sea yo, uno más que descree olvidando páramos.

Después, mucho tiempo después, nos llegó una misiva con la cual supimos que estaba vivo, y con la que yo dudé nuevamente qué es estar vivo, si cuál es verdaderamente la realidad, si acaso el último sentido de todo se tratase de expandir lo más que se pueda los límites del absurdo, de erigir lo más alto posible la bandera de la crueldad. Y tuve que darle razón, esa vez, al Dios que luego de crear al hombre no encontró que estuviese bien. "Es importante que la gente sepa", dijo. Y era una voz de vida hablando desde la muerte misma.

Recuerdo ese tiempo de "Usa for Africa - We are the world" y de "Band AID - Do they know it's christmas", y de cuando leí que, finalmente, la ayuda humanitaria sólo cruzaba la frontera de acuerdo a las conveniencias coyunturales del momento. Pero es peor todavía, porque es retén a retén que se negocia cuánto y qué hay que dejar para que lo demás pase, y en cada retén te puede jugar en contra hasta la fisonomía, porque todo es un territorio en donde el extranjero que viene a ayudar a un humano, sin dudas también perjudica a una facción.

Dice "Quizás, porque soy un animal al fin, intento que esta cría de hombre no se muera". Y recuerdo entonces "El que salva un hombre, salva al mundo". Postales luminosas es eso mismo, un conjunto de chispazos que estallan en medio de un ámbito de oscuridad espesa en donde sólo lo emocional, sólo lo instintivo puede imponerse, por su fuerza vital, a un medio en donde lo racional pareciera se haya extinguido. Es un libro doloroso, mucho, de los que nos entrenan a valorar lo que tenemos, a juzgar sin equívocos lo que somos y a apreciar a quienes nos rodean.