Printfriendly

martes, 27 de octubre de 2015

Todo pasa

Todo pasa en esto de la linealidad del tiempo. No hace mucho estaba yo en el primer día de escuela, llorando a moco tendido, desgarrado de incomprensión. No hace mucho acepté viajar a varios países, por cuestiones de trabajo. Hoy me toca enseñar a gente mayor - en edad biológica - que yo. Hoy voy por el tercer pasaporte - los dos anteriores, llenos de sellos, presenciaron el cambio de regiones enteras -, sin que me preocupe cuándo tendré que pedir el cuarto, o si será necesario en algún entonces esta lastimera cuestión del pasaporte.

De joven me entrenaron en lo siguiente: ¿dónde estabas dos años atrás? ¿dónde te ves dentro de dos años? Siempre estoy mejor que dos años atrás, aunque no siempre estoy pisando el suelo que pretendí dos años atrás. Como sea, sigo avanzando, si es que es posible algún tipo de avance. Sigo creciendo, si crecer es darse cuenta de un montón de errores, documentarlos, fundamentarlos, y convertir todo eso en una frase que podrá o no servirle a alguien.

Lo sorprendente es cómo siguen sensibles algunas zonas de lo que me constituye y que me puebla. Maravillarme y disfrutar de Tanhäuser como aquel primer día, colgarme de una barra como lo hacía hace 20 años, estar pendiente de una llamada, escribir más allá de lo que pienso y siento, sin callarme los odios, el asco, los diagnósticos errados, la falta de estilo y la cara de culo de tanta gente que no merece tener boca, puta madre.

¿De qué lugar del tiempo proviene
ese juicio, ese tribunal de cerdos
que huele a macho mal castrado?

Yo tengo entre las manos abiertas
un jazmín Paraguay, obsequio de un hada,
un diente de león
y el único espejo que sabe mi rostro.

¿De qué miseria genealógica
heredada de pelotudos a pelotudos
se constituye el espectáculo del duelo
del que me obligan a ser testigo?

A mí me falta la caricia,
ese  par de ojos diferente a todos
que me miraba los sueños
cuando hacía siesta y hacía cariño.

¿De qué mierda me hablan
los que van a votar, los que rezan
un "paz y bien" carente de sexo,
los que al ver sangre cambian de canal?

Yo llevo su clave en un antebrazo
y en el otro la mía conjugándonos,
todo lo demás es pentagrama;
y nosotros, lo que no acaba: música.

jueves, 8 de octubre de 2015

66. Burla 7

"Un maestro siempre está de ida, por eso su recuerdo simboliza al presente. El tiempo mental en donde el discípulo atisba el futuro".
Asira.

Cansado, mas tranquilo y lleno de alegría
obliga al aire frío a portar su mensaje
midiendo lo difícil de asir cada pasaje
ostentoso de luchas, de profunda sangría.

Unos pocos lo vieron cuando a solas partía
nutrido de colores tomados del paisaje
marcado por los libros que fueron su bagaje
uniformando estrellas con un sol que moría.

Recordamos algunos su modo torrentoso
mientras rozaba apenas los rosales malditos
ungiendo con sus pies las espinas del prado.

Limpio de cumbres rotas venció lo tenebroso
logrando este recuerdo de sus gestos benditos
oro, cuando no mirra, para quien no fue amado.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Margot y Susan



Aparte de ser exigente, Margot estaba llena de manías y reglas que nos imponía con una firmeza que no he vuelto a ver, y que por cierto, la suelo aplicar. No podíamos recostarnos por la pared, por ejemplo, porque no éramos moscas. Debíamos ser amables y solidarios, porque de eso se trata la auténtica rebeldía. Pero, por sobre todo, debíamos mantenernos erguidos en todo momento, para que no se nos desvíe la columna, primero, y segundo, para que cuando llegue el día del desfile parezcamos hombres gallardos y no un montón de monos como los chicos de los otros colegios privados.

Años después, cuando comencé a tomar clases de esgrima, la postura que se me había vuelto natural gracias a Margot, se impostó todavía más, mucho más. Esto lo he notado hoy, al ver el vídeo que me envió Susan, y que lo filmó el viernes pasado, en el encuentro que tuvimos los compañeros de promoción. Parte del mensaje que acompañaba el vídeo decía "Parecés muy vanidoso, con razón nunca nadie se te acerca". Susan siempre fue extrovertida, y por eso me habla a mí como le hablaría a cualquiera, con esa franqueza que tienen los extrovertidos los que no temen equivocarse.

Ahora Susan estará haciendo dormir a sus críos, quizás en una hora más comience a hacer el amor con su marido -que, por cierto, me parece un buen tipo-, y supongo que en un par de horas, como mucho, estará durmiendo el sueño de los justos. Como cualquier extrovertido, ella ignora el profundo mecanismo que ha puesto a funcionar en mí. Todo ese engranaje de tesis, antítesis y síntesis que latimos los que hablamos sólo con nuestros escogidos. Ella sólo ha enviado un vídeo, sobre el cual hizo un comentario, nada más. Incluso, casi estoy seguro, de que ya lo olvidó.

"Vanidoso", dijo, y mientras miro y vuelvo a mirar el vídeo, creo que la palabra es "altivo", y vuelvo entonces, casi irremediablemente, a Margot. Muchas veces me he sentado en el pasillo de mi departamento, el que comunica a la sala con mi estudio y, apoyado -como una mosca- por la pared, me he bebido botellas enteras, y fumado cajetillas completas de cigarrillos franceses. En lugar de mirarme en el espejo, me he mirado en la pulcra pared de enfrente, sin nadie al lado, como escudriñando el porqué de una lejanía que nunca me nació, que siempre la tuve sin explicaciones.

Cuando Susan se me quiso entregar, yo leí que quería tomarme, y por eso la rechacé. Pero ahora Susan está haciendo dormir a sus críos, y luego hará el amor con su husband. Después, Susan durmiendo. Susan ignorando las veces que miré una pared para exorcizarme de Margot. ¿Margot, en ese entonces tan pretérito, ya intuyendo lo de Susan? Hijas de puta las dos, hijo de puta yo, ciertamente. Pero, sin embargo; mas, sin embargo, ¿quién de los tres se atreve a mirarle a una pared? Vuelvo a mirar el vídeo y no veo altivez. Sólo el dolor de la honestidad.

***

Fotografía de Zachary Nelson

martes, 6 de octubre de 2015

65. Séptima historia de fuego

65. Séptima historia de fuego

"Como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud."
Salmos, 127:4.

Mi presente va siendo tu futuro
porque determiné como "un" principio
"La leve brisa", altar de todo ripio,
y llegué a "Ese mentir y creer" puro.

Porque viví las noches de "El anillo"
que busca quien lo porte y lo defienda
de "Los días que duelen" en contienda
con "El puente" y la "Nota" en mi castillo.

No mires el atrás, no es necesario
sólo siente el aliento que le impuse
a mis hijos primeros, los salvajes.

Y deja que vomiten lo ordinario,
que sea tu cerebro quien acuse
los golpes que proyectan sus mensajes.

lunes, 5 de octubre de 2015

64. Inter 13

"Quien es capaz de apreciar un resultado, pero es incapaz de valorar el proceso del mismo, no es más que un glotón que no sabe cocinar".
Smarc.

Lo escrito se convierte en río navegado
en gesto que se ofrece y que a veces perdura
si acaso el navegante conoció la tortura
de vivir y asumir la fe del condenado.

Lo leído se vuelve un fruto delicado
capaz de envenenar una mente insegura
y de cicatrizar la más honda rotura
si el que lee discute cada verbo empleado.

Quien ni lee ni escribe es normal que atropelle
los modos y maneras de quien late palabras
con sus ojos y manos cultivando futuros.

El que interrumpe el acto de comprender un muelle
ignora qué es un tigre -sólo sabe de cabras-
y vive, sin saberlo, rodeado de muros.

domingo, 4 de octubre de 2015

Hay



Hay un riesgo en cada día que se llama nube soñando ser tormenta, o mariposa amarilla buscando una hoguera a la cual arrojarse, el fresco torrente de un río que no se cansa de nunca ser el mismo. Yo amanezco en este riesgo bajo la desalada condición del buscador, la del testigo que debe procurar ocurra el hecho sobre el cual dará su testimonio de mármol incendiado, desde la presión del tiempo lineal y curvo -con todos sus agujeros y cúspides innombrables-, sosteniendo bajo los párpados la caravana de recuerdos que buscan llegar hasta mi garganta para relatar lo que fui.

Hay, entre mis manos es que hay, un fuego profano y pecaminoso, un crepitar de predicados, de libros, de jurisprudencia acerca del amor de los esclavos, de edificios incomprensiblemente altos naufragando en la imaginación de los bufones de Dios. Yo las miro, y sin mirarlas examino mis falanges, mientras lato la precisión de un verbo inconjugable que me aprieta los latidos contra un muro que se llama presente, instante, tarde recién parida por un hermano menor que me enseñó a ser apátrida, señor de los insomnios y juez de lo que jamás he llegado a sentir: temor ante los absurdos notables.

Hay una señora de la oscuridad, a la que los antiguos suelen llamar espera, y que me ha hecho su rey ya no sé si merecida o inmerecidamente. El avecinar de una noche con sus colmillos limpios, frigios, listos para hendir e instalarse en la soledad de mi cuello, como si yo, como si esto que soy, o que se dice y se imagina y se escribe que soy detrás de tantas puertas cerradas, fuese el suero que alimenta de furias y esperanzas el vientre de los descendientes de Caín. Hay un hueco en mi pecho hecho de falta de luz.

Hay gritos manchándome de crueldad los ojos, millares de inocentes retorciéndome la garganta con la impudicia de sus rostros esculpidos por el terror enseñándome la estatura del asco endureciendo mis espaldas en un entrenamiento de bilis y soledad, como puentes que se ofrecen a mis pies hechos muñones. Una densidad de muerte vueltas tradición sobre la negrura de mis pupilas que soporto apenas por un apartamiento infernal en donde encerrado con fantasmas y demonios desgarro mi mirada por arrancarles ese pedacito de piel que más necesitan, ese punto dimensional en donde hacen pie si acaso en mi delgadez llego a flaquear.

Hay una historia de futuro inmaculado que estoy escribiendo al borde de tu pelo. Una que principia en mis principios y que desborda a todos mis inicios. Una trama que se yergue en tu cintura como un iceberg pletórico de verbos nuevos, como una llama que se alimenta de sí misma por haber desestimado la fogata que abriga a quienes se fundan en el destino. Hay esto que hacemos suceda, eso que no se dice y que no se encuentra, que se construye al lado de diez mil precipicios, con los labios preñados de sonrisas y nuestros nombres en nuestras bocas.

Fotografia original: Charlie Hang
Edición: Silvio Rodríguez

sábado, 3 de octubre de 2015

63. Nocturno XI

63. Nocturno XI

"Cuando el último de la fila termina ganando la carrera hasta el que partió primero lo celebra. " Andrea.

A veces es perdiendo que comienzo
con variables en contra y el alma lastimada
mas de cualquier manera la lucha comenzada
obliga a la tensión de descorrer su lienzo.

En la lastimadura, en lo querido
que en el atrás fue claro y diferente,
y en la duda que surge rasguñando la mente
se marca la belleza del que va de aguerrido.

Por esto una torpeza, un error no forzado
no significan sino simples pruebas
que en la forma definen a mi fondo.

Y entonces soy la espera, del licor su acabado
quien de lo viejo logra cosa nuevas
y el que en lo playo encuentra lo más hondo.

viernes, 2 de octubre de 2015

62. Sobre la tabla 3

62. Sobre la tabla 3

"El más alto entrenamiento no trata de ataque, contraataque o defensa. Trata de la capacidad de absorción. También esto está más allá del bien y del mal." Asira.

En dosis poderosas e imprevistas
el rencor va invadiendo la inquietud de mis ojos
sin esconder que viene mandado por los rojos
que quieren mantenerme en sus nefastas listas.

Apretando los dientes
sin temores oculto mi sonrisa
sabiendo como nadie que cualquier piel se eriza
si capta los dolores de mis fuentes.

Lucho sin mucho afán. Maestro del dolor
repaso cada sueño, cada idea
todas las maldiciones y pesares,

y repito mi nombre, su color
cuando por perdonar es que golpea,
cuando por no decir incendia hogares.