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viernes, 25 de diciembre de 2015

Sin conocer de qué color besan tus labios


Sé que mirás estas maneras del absurdo
con que me muestro y me resbalo de la gente
guardando el gesto, la palabra incandescente
que mostraría a tanto diestro qué es ser zurdo.

Que estás al límite del duelo y de la sangre
que ves me come y me levanta y me tortura
sin atreverte - de tan fértil y segura -
a darme el corte que en tu boca nos desangre.

Yo sé que quiero retener en mí tus modos;
sin conocer de qué color besan tus labios
sé que mi sed se construyó por tus heridas.

Y vos sabés, por no quererme como a todos,
que adoro el juego y que me burlo de los sabios,
que entiendo el filo que le ves a nuestras vidas.

A la que viene a mí...


Ahora que me faltan sonidos que describan
todo lo que deshice por levantar mis muros
y me sobran silencios como vinos maduros
a los que sólo a solas pocos ojos arriban.

Ahora que no pesa que de mí sobrevivan
junto con mis canciones los verbos y conjuros
paridos por mi boca cuando entreví futuros
dejando que mis manos te sueñen y te escriban.

Mejor me vas pensando, intuyendo lo cierto
de mi sangre y mis huesos que siempre se entrenaron
en esto de esperarte detrás de cada muerte.

Mejor me otorgas algo de luz al descubierto
que en mi pecho hace frío de tanto lo sangraron
y ya me cuesta ser quien siempre se divierte.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Ruido azul

Las músicas son como los perfumes y los vicios que te comen el cerebro: ahí donde te agarran, ahí mismo te fijan, con todo el entorno y contorno que vaya y te quepa. Si a los 15 te tocó una jefa que use Paris de Yves, listo, el resto de tu vida la tendrás ahí, a Paris y a tu jefa. Igual, y al revés, si Amaridge te agarró a los 17 del cuello de la minita esa -  sí, la rubia que andaba con el ricachón y que en el fondo te miraba con ganas, y que menos mal entendiste pronto - .

Si te ponés a pensar, y a sentir, vas a ver, o sea, a escuchar, que cuando suenan ciertas notas, ciertas músicas, canciones, al tiro volvés a la época en la que te marcó el cerebro. Un clásico ochentero, valga la época y entonces vaya de ejemplo el popularísimo Last Christmas, que a media humanidad le agarró o para arriba o para abajo y, que según entonces, adora o detesta la puta canción esa que, por cierto, es buenísima. Del mismo modo y acabada la cena, lo que se cantaba en la tribuna cuando salió campeón tu club.

Ahora, cuando la cosa no es canción, es decir, no es que la canta un negro, un blanco, un coro, una tía, un tío, sino que es una música que es más o menos puro cuerdas, digamos una "orquesta de cámara", como mucho, y hace unox 25 años no la escuchás y de repente te viene de golpe su recuerdo NO PORQUE LA HAYAS ESCUCHADO, sino porque lo que te toca vivir es lo que te hace pensar, recordar a esa música. Es decir, el proceso enteramente inverso. La jefa recordándote a Paris, la mina recordándote a Amaridge, al revés, ¿viste?

Yo me acuerdo que cuando accedí a "Return to the grave" la historia iba de VHS, para comenzar. En luego, a Bruce lo tenía carpeteado y hasta hoy sigue siendo el representante del mejor físico masculino de todos los putos tiempos, y te lo firmo yo que soy poeta, carajo. En después, Brandon se muere en esa peli, durante esa peli. Y la peli, durísima, incluyendo una de las variables más intensas que siempre imaginé: la posibilidad de poder volcar en otro de un sólo golpe el dolor que se sintió durante mucho tiempo. 48 horas de dolor en dos segundos.

Mucho antes fue lo de Love will lead you back, mucho después la garganta afinada de Yuri con su Quién eres tú con ese "en medio" de la maldita primavera, of course. Como sea, decepción, dolor, separación, muerte... variables terribles. Y, sin embargo, entonces la música, como siempre. Para mí estas tres manifestaciones musicales, tienen su cosa técnicamente, que a ningún dios hará asombrarse, supongo. Pero de la nada y con poco hicieron mucho, al menos conmigo. Sin querer o queriendo, de algún modo son parte de esa biblia que no la compré, que la sigo construyendo, nota a nota, así.


martes, 22 de diciembre de 2015

Villancico

Amor de niño que aprendió de tanto daño
a ser cordero y cimitarra en el pesebre;
cariño hostil, pasión crecida del orfebre
que sabe y nutre con su sombra sin engaño.

Así tu nombre y sus demonios, el peldaño
alzando el eco que te oculta de la fiebre
de tanto vulgo concentrado en su requiebre
sencillo y burdo en donde el dios es algo extraño.

¿Mejor te marchas, permitiéndome el vacío
de haber besado como nadie a quien me enviaste
sabiendo duele demasiado todavía?

¿Mejor te quedas, y registras cómo al frío
le pongo ganas sin gritar que me cagaste
cual Job chiquito que  le apuesta a tu alegría?



lunes, 21 de diciembre de 2015

Sin ladridos, mejor



Sí, me he fijado en sus modales; ni me asquean, ni me molestan. Apenas sí me generan un poco de lástima pasajera, algo de vergüenza, en todo caso. Sí, decí lo que querrás, pero yo ya los tengo carpeteados y, como dice el libro, no hay nada nuevo bajo el sol. Ni siquiera me cansa, fijate bien en lo que te estoy diciendo, ni siquiera me cansa ese aire de altanería que con palúdica vehemencia intentan sostener detrás de alguna que otra frase más o menos procaz, porque para ofender, al menos en mi caso, hace falta mucho más que insultos.

Aparte, es sabido, si no me llaman yo no entro. Y si me llaman voy hasta "vencer o morir", violencia escrituaria por delante - aquí calculá que aquello del sexo intestinal es preescolar para un mierda como sho -. Es decir, el que perdió el norte, rompió biela, quemó fuente, y demás variables, se le nota a la distancia y yo no tengo ganas de perder saliva con daños menores de este tipo que se diagnostican prima facie así: 1- el hispano que se apega al inglés (incluyendo nicks)  y 2- el rioplatense que reniega del voseo y escribe pal culo.

Yo sé que hay quienes se toman en serio este tipo de afrentas porque, en todo caso, no dejan de ser afrentas. Yo sé que hay quienes se dicen que son todos fuegos de artificio que se disparan entre una pandilla de locos, y que entre locos no hay heridos. Yo sé que no faltará quien piense que todo está orquestado - usté me crea, misía Pepita, hay de todo, ya le digo -. En todo caso, no tiene porqué ser una pena, todo lo contrario. Un tarado menos - pero ¿por qué afirmás que es hombre? ¿acaso viste su pene? -

No tiene por qué ser una pena porque, como siempre, todo sirve para mostrar quién está de qué lado de qué vereda, si es que las veredas, las calles, los ríos, las fronteras existen. A mí me sirve para confirmar una vez más que, al menos dada nuestra condición económica, tenemos la posibilidad de ejercer una importante cuota de libre albedrío, que no es para nada poco, ¿no? También me sirve para confirmar que hay gente que escribe, lee, y aún así no pasó del examen del párrafo 3 de este posteo, ergo: pobre gente, che. Mirá que llamarse Miel...

En fin. La cosa es así, para los principiantes, digo: en internet el año dura 2 meses - o menos -. Alguien, persona física o jurídica se mide por su estadía en el mercado. Ergo 12 meses son 6 años, así de simple y complicado. Hoy día, a mi criterio el año en internet incluso puede ser considerado como de 45 días, casi menos, dependiendo de exigencias. Así que vamos, darle pelota a una empresa personal o jurídica que tiene menos de 15 años en el mercado, vos le darías pelota¿? O tenés que ser pelotudo, o tenés que ser pasional.

sábado, 19 de diciembre de 2015

El hambre...

El hambre inquieta las precisas dimensiones
del gesto indócil que sin prisa nos domina,
que sabe ser lo que mejor nos ilumina
sin duelos burdos, sin errores ni omisiones.

Caemos solos - al costado de naciones
lamiendo salmos como triste medicina
al odio antiguo que su esencia determina -
sin paz ni miedo, validando nuestros dones.

Lo sé, los ruidos, los hedores que se escapan
los golpes bajos que no hieren, que molestan
la herida torpe, la que portan los idiotas...

Vivirlo así, porque en la duda se agazapan.
Saberlo así, para que sepan que nos gestan
con blancas, negras y silencios entre notas.


jueves, 17 de diciembre de 2015

67. El prisionero

"El prisionero siempre es el mismo: ninguno".
Asira

Ya comprende que el tiempo ni le falta ni sobra
que el mundo que percibe es espacio que sueña,
que del todo apenas aprisiona una seña
desde la cual consigue evitar la zozobra.

Entonces es que a nadie regala su mirada,
dominando sin gestos bruscos a sus captores
retiene para sí los últimos colores,
su legado, su herencia de vanidad sagrada.

Las cadenas marcando surcos entre sus brazos
las siente como dueñas del que las construyó
los guardias le parecen tullidos sin un templo.
                                                  
Sonríe nuevamente, se está haciendo pedazos,
no le importa, persiste, es el que desoyó,
el hijo de sí mismo, sin final, el ejemplo.

martes, 15 de diciembre de 2015

Por ahora no importa

Imagino lo poco que sabe de la sangre
y lo mucho que quiere de los pocos momentos
que le brindo y le robo salvando sus intentos
de ser puñal y miel sin que en mí se desangre.

Siento que no me importa. Necesito no duela
ni su voz de mañana, ni mis gritos de noche,
asumir el deseo sin culpa y sin reproche
desbarrancarme en mí sin dejar una estela.

Ya llegarán los tiempos de demonios tranquilos
comiendo de mis sobras con angelitos rojos,
con chicas de provincia y chicos de ciudad.

Por ahora no importa, siguen firmes mis filos
buscando sin urgencia la huella de los cojos
que hicieron esta puta sin miedo y sin edad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

73. La diferencia que condena

73. La diferencia que condena

"Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado."
Sabiduría 4:10

Mírame cada marca que dejaron los años
arrugando mi rostro, mis dedos andariegos
y aprende a valorar si enarbolé los egos
de las crías que tengo, a golpes, sin regaños.

Aplaude mis errores y todos mis engaños
que por haber calmado sus mil desasosiegos
tan sólo entremezclando disciplina con juegos
les provoqué dolores privándoles de daños.

Agradece lo injusto de que siga tranquilo
con mis furias y fobias y mi no ser de nadie
con mi manía y modo de despreciar la normas.

Quizás por eso lata dibujando un estilo
que desgrana la vida  y lo que de esta irradie
cuando el tiempo se curve y ya no queden formas.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Amo despacio



Sangro, sin que se note sangro, por debajo de mi piel y sin una hemorragia interna. Desando mi mirada sin que por ello la intensidad de mis ojos pierda en nada de color el último de sus brillos. Lo sé. Es sólo que voy dejando de ser lo que fui, como cada tanto, para, también como siempre, comenzar a ser ese nuevo que siempre voy siendo. Nadie lo entiende bien.  Y eso que todos lo saben. Esto de pronto me cansa, me agobia, y me lleva a ideas violentas, a unas ganas de tabaco y whisky y sexo y viajar lejos.

Pero uno tiene que acostumbrarse a no estar acostumbrado nunca del todo, y que todo el mundo ande acostumbrado a tomarlo a uno como el más acostumbrado a todo, es lo cierto. Y entonces, cuando el día nacional de la bandera no es realmente el día en el que nos importa la bandera y pasamos de largo cuando toda la gente está tan contenta firme cantando una canción que llaman himno y que saben la letra y no saben qué dice pero que cantan y ahí el teniente que me agarra del brazo y yo le digo apenas que soy extranjero...

Yo no sé, la verdad. Porque es tan triste, tan deprimente, que si uno se pone a pensar vaya y pase, pero si uno se pone a sentir, lo que se llama sentir, ahí es que uno realmente - y digo realmente a sabiendas del asco que provoca no sólo al que lee este vocablo, sino al que además de leerlo lo verbaliza, y  ni qué decir al que no sólo lo verbaliza, sino que también se imagina lo asqueroso que debe ser imaginarlo y escribirlo, que es lo que me pasa a mí, que también imagino a ese alguien así...

¿Vos sabés lo que pasa cuando se te va alguien de golpe? Es lo mismo que cuando te aparece alguien de golpe, pero al revés. Lo ridículo es que por anotaciones así en algunos círculos me tratan de genio y, por equilibrar las cosas, en otros me tratan de idiota. En lo normal no soporto mucho ninguno de los dos círculos. En lo normal ninguno de los dos círculos me soporta demasiado. En lo normal lo que yo quiero es que ambos círculos se junten y se hagan mierda de una puta vez, porque sólo quieren cosas, y sólo dan cosas.

Yo tengo la noche debajo de mis ojos, detrás de mis párpados, alrededor de mis cabellos, y en el antes de cada uno de mis latidos. Yo puedo seguir despierto durante novelas y versos enteros, antes que surjan urgentes y sin violencia los pezones que me laven de tanta precariedad emocional ajena. Yo me disperso o me concentro si decido o no ceder a la tontería del drama de la disciplina. Y atiende, amo  a prisa, como un estallido que no acaba, cuando siento que el absurdo me gana un alfil. Y amo despacio cuando sé que ya no puedo perder.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Al revés



No pudo sostenerme la mirada, y se ovilló erguida mirando el puñado de plantas que con absurda precisión crecía en el ridículo espacio que ella denominaba jardín. No la presioné, para qué, bastante tenía yo mismo con tener que soportar el verla así, venida a menos en nada de tiempo, como si una enfermedad terminal le hubiera ganado las defensas sin que ni ella ni nadie puedan hacer nada al respecto.

—Hacé lo que te parezca —dijo. — Si no te importa, yo no puedo hacer nada. Y si se muere, que se muera.

Yo sentí, para maravilla de mí mismo, una tórrida serenidad. Al tiempo, una mezcla justa de pena, de lástima, de vergüenza ajena, entremezclándose con la rabia y el asco en la negrura de mis ojos fijos en su pelo, en sus rizos quebrados, en su cintura ensanchada por décadas de satisfacer a Ceres y olvidar a Venus, en sus uñas sin hacer, en su "hacé lo que te parezca".

—Al revés. No voy a hacer nada —dije.
—Entonces no te importa —dijo.

—Verás —y era mi voz, y era yo, pero de alguna manera era algo más que yo quién o qué hablaba—, normalmente soy generoso, incluso suelo ser amable, pero mi estuche viene con fecha de caducidad y otras limitaciones diversas para culpabilidades, reclamos y variables semejantes. Así que vamos, el tema ahora es así: si se muere, ese fardo es tuyo, total, completa y absolutamente tuyo.