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miércoles, 8 de junio de 2016

No me va a doler

No me va a doler que te acuerdes de mí
cuando te duela recordar lo irascible de mi risa,
cuando bruscamente repares
en la histérica perfección de mi cariño
que hacía lo que cualquiera puede hacer:
apartarte del mundo como lo hacen los dioses con lo que aman.

No me va a pesar tu rostro
reclamando cómo desperdicio mi tiempo
bebiendo atardeceres al lado de nadie,
como alguna vez lo hice contigo
ebrio de Escocia.

No me remorderá en la garganta
la limpia soledad de mis canciones
cuando mi piano las acompañe y los sonidos
por fin de nuevo fundan
dos pretéritos en algo que ocurre.

Me pesará
que quise torpemente,
que te elegí a destiempo,
que te visualicé diosa libertaria
siendo eras ángel de cadenas mortuorias,

que fui joven y
para poder reír nuevamente
de tu boca deberé recuperar mi aliento.

No sé si lo sentirás
si alguna vez pensaste en mí
en todos estos términos de pensar en otro,
no sé
si te dolerá.


¿Importa?