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domingo, 7 de agosto de 2016

Optar por ser infeliz

Las demasiadas horas, allá lejos.
En la nube de tus reclamos, tus quejas.
Y  aquí yo, animal de lengua precisa
que si no sabe amar, al menos sabe desear.

La historia, sin encabalgamientos
sin besos derramados sobre la espalda
sin una cabellera, sujeta o suelta
dominando el puño que le disputa al sol
o a la luna
de qué se trata carecer o poseer.

Son muchos acertijos sin el aroma
de ese cariño que uno de los dos mintió,
por escuela resignada, por impotencia de cajón
por genética de pobres y a la mierda,
por ese "pegame si sos tan macho"
pedacito de inútil.

Todo bien, salvo el detalle
de quién repitió el árbol
y de quién se cagó en el cielo...

Optar por ser infeliz

eso es ser hijo de padres vulgares.