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viernes, 5 de agosto de 2016

Sé que también tú puedes



Yo también y por muchos, por demasiados años,
sin querer o con ganas  le daba de comer
a ese dolor horrible cansado de crecer
apuntalando el vértigo de mis quejas y daños.

Por eso me resultan comunes y no extraños
los restos de silencios, las ganas de volver
a un lugar que no sabes y crees conocer;
la infancia, las amigas, el tiempo sin engaños.

Ahora que el pasado cuenta pero no suma
- porque le puse ganas a la risa que pide
la mujer que me espera después de cada verso -

sé que también tú puedes, con tu modo de espuma
ser la que de una vez y por todas decide
dejar atrás lo ido dibujando su anverso.