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domingo, 4 de septiembre de 2016

Londres


Esta calidez rara que no sabes decir
que colma tu mirada y cura tus heridas
¿cómo adivinarías que se forjó en el frío
de muchos numeritos y apenas poco sol?

Esta manera indócil de no preguntar nada
de aquietar con silencios el temblor de tus dudas
¿cómo ibas a saber que viene de una escuela
en donde no se puede llorar ni protestar?

Ahora que supones cómo fue mi pasado
¿entenderás de golpe la sombra de mis verbos
el brillo irreverente que silencia mi boca?

Ahora que me miras la curva de mis hombros,
la anchura de mis brazos; ahora que me intuyes
uno más bajo el cielo, ¿podrás al fin amarme?