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lunes, 28 de marzo de 2016

Cita 7

Las estaciones cambian, más no terminan de mutar. Nos acomodamos entonces a los hechos y circunstancias en tanto mantenemos lo que somos y, más aún, lo vamos afinando. De manera que así como no se llena una copa desde el barril, sino que se utiliza una jarra, así también vamos adecuando todo eso que podríamos entregar de acuerdo al recipiente que tenemos enfrente. Para algunos este aprendizaje es largo y trabajoso; no es raro que en el proceso estropeen un montón de copas y derramen por el suelo un montón de buen vino. Pero finalmente, los notables llegan a buen puerto.


Debido a ciertas naturalezas, en donde, justamente, la creatividad impulsa al descubrimiento de nuevos aspectos de una misma cosa, al establecimiento de nuevas reglas y/o a la desobediencia de cierta normativa, es que se comprende y debe admitirse como de signo positivo conceptos como el de tozudez, perseverancia u obstinación. Cuando la razón y la fe son una misma cosa, cuando el sentimiento no deja lugar a ningún tipo de dudas, todo se vuelve firmeza, norte preclaro hacia el cual dirigir los pasos. Y no estamos hablando aquí de las acciones que emprende un enamorado cuando, casi irrazonable, persigue su ilusión.


Sin esta fortaleza acompañada del empecinamiento sería imposible la consecución de las grandes obras, aquellas que permanecen a lo largo de la historia porque son el resultado de la justa combinación de talento, esfuerzo y constancia. Variables necesarias no sólo para lograr un resultado más allá de lo común, sino para evitar que en el trabajo que implica construirlo, nada ni nadie, bajo ningún artificio, pueda impedir que el artista consiga terminar su tarea. Hay que recordar no sólo que "todo Cristo tiene su Judas", sino que es el propio visionario el que puede llegar, consciente o no, a traicionarse fatalmente.


domingo, 27 de marzo de 2016

Acércate a tu voz

Acércate a tu voz sin pretensiones
- desaprendiendo el gesto de juzgarte
con gran severidad mas poco arte -
y comienza a sentirla sin razones.

Admite lo precioso de las diez mil pasiones
que te vuelven del todo y de su trama parte,
mientras asumes suave, que si quedaste aparte
de la honesta alegría, fue por obviar tus dones.

Falla, y vuelve a fallar las veces que prefieras,
al levantarte ríe sacudiéndote el polvo
que así se forja el músculo que levanta a la gente.

Acierta sin temores que todos somos fieras
hechas para colgar de un golpe el guardapolvo
y andar sin equipajes que nos jodan la mente.


sábado, 26 de marzo de 2016

A mi nueva beba hermosa

Una lluvia que cae detrás del pasado,
y una mirada que llega después de todo futuro.

Así las notas que me pueblan
el pecho, las manos
las rodillas veteranas en cirugías
y la mirada que posesiona mi rostro
cuando decido, sin un hálito de duda,
el momento de fundar contentos indecibles.

Un calor en el vientre
palpitante,
y un ligero temblor en lo fino del pulso.

Así mis maneras y mis modos
cada uno de mis gestos - apurados y precisos -
forjados con cariño en la presión,
para que mi nombre una vez más se oculte y selle
en el milagro habitual de una nueva vida
bajo el mismo techo en el que durmieron mis fantasmas.


Volver al nosotros

Quererte por las siestas, contra el tiempo
que se agazapa dúctil en tus labios,
olvidando de pronto los agravios
recibidos de espaldas y a destiempo.

Presentir el después de cada roce
que con saña provoca tu cadera
recordando el inicio de esta era
llena de luz ardiente y puro goce.

Y saber, nuevamente, de la dicha inquietante
con que los dioses premian a aquel que embiste a solas
sin llorar en la plaza sus cenizas sagradas.

Recobrar en la boca el sabor del instante
navegando tu cuerpo más allá de sus olas
y volver al nosotros de noches alargadas.


viernes, 25 de marzo de 2016

Tus heridas no importan (Confutatis...)

He prescindido del fondo negro y las letras blancas como golpe de efecto. Dejé a un lado las fotografías black & white, desestimé el Lacrimosa de Mozart y teñí mis ojos con el color de las sombras que hierven detrás de sus muros. Algo, entonces, comenzó a manifestarse en la tensión de mi vientre, en la férrea contractura que vacaciona sobre mis hombros, y en la comisura de mis labios, donde continuamente muere - para nacer de nuevo - la última y más letal de mis sonrisas. Esa que se eleva por encima de mis cicatrices hasta llegar a tu mirada.

Tus heridas no importan, me dijeron,
apuntando sin yerros las suyas con el lente.
Sólo cuentan las nuestras, las más altas,
musitaron apenas, como desde un arriba.

Un latido sin verso y una sombra difusa
marcaron en mi pulso ese desgaste
de ver cosas de golpe sintiéndolas de atrás,
ese peso que carga quien lo supo.

Me tocó nuevamente prescindir
mis viejas graves manos del yugo fresco y torpe,
retornar a mis fuentes, a todos los azules.

Fue triste, lamentable, fue algo hermoso.
Sentir cómo volvía a no saber
a ignorar sin pesares mis aciertos más altos.


martes, 22 de marzo de 2016

Romance del enviado

Cuando el vicio de escuchar música y el de escribir se juntan...

***

Detrás de mí se desparraman los presagios
que me brindaron los profetas en mi infancia
- ese que dice que jamás la encontraré,
y aquel que anuncia mis aciertos como dagas
despellejando a quien se pruebe con el hambre
que me define con un fuego en la mirada -.

Jamás les hice demasiado caso, nunca,
aunque no son pocas las veces en que dudo
si acaso es cierto que mi suerte se dictó
sin que mis huesos y mi sangre en este mundo
tengan la fuerza de trazarse su destino,
aguanto y sigo derribando cualquier muro.

Frente a mis huellas se dibuja lo que viene
con todo el peso de las horas esculpidas
desde la fe que se razona y que convive
con la pasión que sólo sabe de la dicha
que se merece y que se gana por honestas
que fueron todas las batallas no descritas.

A mis costados los vestigios de ese sur
que vio nacer a los amores de mi sangre
como marcando lo difícil de olvidar
la geografía que limita a los infames
y que no es más que sujeción que les estampa
el ser idiotas que no saben de estandartes.

Y en todo el aire que no puede con mis celos
está el color que no se nombra y que sostiene
a diez mil diablos y sus ángeles con lupus
labrando el brillo de mis puños que no ceden
si quiera un gramo del camino ya sin yugo
que me gané como se gana quien no teme
perder la risa que le envidia alguna núbil
cansada y harta de no ser mujer de muerte.

Por esto el canto que persigo con mi lápiz
tan solitario como el dueño que lo porta,
y como el mismo, sepulcral sanctasanctórum
que ríe el tajo que defiende cuando llora
esa distancia que le aleja del imbécil
y que le acerca y que lo cerca con las sombras
hasta marcarlo con silencios en el fémur
los verbos huérfanos que nacen en su boca.

Por esto el beso que me guarda Venus, dulce
después del fuego de la hoguera de Giordano,
cuando los simples van quedándose en el lodo
y los notables se permiten el abrazo,
cuando por fin nace y se expande la alegría
como espiral de luz ardiendo por sus flancos.
Para que el rostro enaltecido por tus iris
sea de paz y de vendimia sin soldados,
mientras recreas y procreas, casi dócil,
generaciones de poetas y de santos.

Porque sumando tantas muertes el vivir
nos va marcando qué sucede en la flaqueza,
cuánto perdemos si las ganas en el campus
fueron por oro y los adornos que empoderan,
y qué ganamos si cuidamos de la tribu
- que nos cobija - con el alma en cada letra.
Porque al final de la mañana y de la noche
todo es un tiempo que se acaba y que comienza
en ese instante que sucede y es "ahora"
que mi silencio deja ver este poema.


domingo, 20 de marzo de 2016

Porque sin vos, yo ya no ser de nadie


Dime quién disfrutaría frente a tus ojos
mejor que yo
del timbre, del sonido, de los padres
que cultivaron, generaron, esculpieron
lo que sólo mis notables y yo
estuvimos esperando...

Cuéntame al borde de mis depresiones
tratadas a fuerza de alcohol y gym
cómo alejo la sensación de unas manos exactas
buscando en su oscilación
la fiera estabilidad de mis ojos.

Dibuja sin caer en prisas
la manera de mi vientre
cuando me besas el pasado
y en tu risa empuñas mi futuro
en un vértigo amoroso
que preña con tu boca mis silencios.

Mía
de mis espejos rotos
de mis venas que corté a los quince
se mi sed vigente a los cincuenta
de mis libros sin edad
de mi cariño que te aprende
de mi necesidad de saberte libre y pura y loca

para que acaso así me entiendas
espero seas mía

porque sin vos,  yo ya no ser de nadie.

Viene a mí...


Me gustó desde que la vi, no hay otro modo de decirlo. No sé desde cuándo le gusté yo, eso sólo lo sabe y sabrá ella y dios. Sin embargo, lo cierto que es hace ya un par de años que sabemos que nos gustamos. Ni ella esquiva o propicia, ni yo esquivo o propicio algún "roce secreto". Estamos ahí, equidistantes, amables, sonrientes, todo lo que socialmente puede y es tolerado y fomentado; ella detrás de sus cachorros, yo detrás de los míos. A veces, sí, su mano apretando mi hombro, o la mía sujetando su cintura, al saludarnos con prisas...

Confieso que voy de mariquita, o de puto, o de última coca cola. O sea, yo no me acerco a nadie, que sé, que se sabe, que nadie duda - vamos - que soy mucha cosa cuando me pongo, no jodamos. Ella atropella, entonces, y así me inunda el territorio de los dos metros reglamentarios y me regala su risa y todo ese aroma a pólvora que sabe es y que entiende sé leer. A mí me sugiere lo que de algún modo ya domino, a los demás, lo intuyo, les marca el territorio, porque los solos somos pretendidos, ve sabiendo.

Y hoy se estrelló y se maravilló. A mi lado, con la barbilla que sólo portan los que se habituaron a ganar por K.O, la primera de mis fieras. Se miraron y sonrieron. Luego nos miramos, midiéndome ella una estatura que no sabía, midiéndole yo si criar fieras desde el atrás del tiempo me jugaba a favor  o en contra. Como siempre, el rabillo del ojo determinó lo que se viene, diestra contra diestra, y todos los opuestos en sutil equilibrio. A mí no me cambia el latir cuánto la deseo; me mueve, mucho, saber que sabe cómo la haré mía.

martes, 15 de marzo de 2016

Natalia... ;)

nadie te obliga a venir a mí
a exponer
desde las causas de mi hambre
el porqué de la dimensión de tu gracia
el posible para qué de mi infancia perdida

sin embargo de pronto estás conmigo enfrente
yo con un millón de vacíos en el atrás del tiempo
vos con todo un lienzo por completar

las demasiadas madrugadas escriben
acerca de lo que pueblan la raíz de mis cejas
lo que mi primer hijo varón conocerá de mi voz
y nadie más

los demasiados pretendientes
que ni alcanzan a sospechar la altura de mi nombre
y que entregarían su vivir por mi heredad
construyen

***

desde los idiomas que no saben ellos
que el espejo teme y el cariño necesita
desde la sed como camino
y la mirada como resultado

es la risa que hace de bisagra
y la sangre que mira de soslayo
porque todos somos lágrima
cuando no somos un puño que ríe


***

lunes, 14 de marzo de 2016

71. Algunas

71. Algunas

Génesis 2:18

Algunas de las pocas, conseguido este título
van cumpliendo los modos de su vida
sin dar una batalla por perdida
volviendo a cada niño un precioso discípulo.

Algunas de las pocas capturan el momento
en que todos los pesos que aceptan les destella
el precio que se paga por la estrella
de andar con el de culpas y pesares exento.

Casi todas pretenden ser ayuda,
puede que casi todas porten alas;
cualquiera sea el caso, ninguna huye del llanto.

Si ríe, siendo huérfana o ya viuda
¿de qué está haciendo galas
sino de su infinita esencia que es su canto?

El soneto de las seis



Ahora que me caigo sobre la lentitud
del recuerdo sencillo de tus gestos,
que extiendo el pentagrama mientras nadie
pregunta por las notas que invaden esta sala...

presiento que es posible evocar sin errores
- sin ese rasguñar un tanto inútil
lo dulce como indócil que tiene el corazón -
un poco de tus labios con los míos.

Incluso casi, casi estoy seguro,
porque soy de esos chicos a los que llaman malos
de tanto que no saben amar después de amar,

y por eso quizás saben de la victoria
de querer más allá de las tristezas
de cualquier casa-miento y de besos sin lluvia.

No me hagas mucho caso, aquí no siempre llueve
y esto es solo el soneto de las seis.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cita 6

Creeme, durante mucho tiempo algunos estuvieron seguros de poder convencerme de que el talento, al menos en parte, se trata de la capacidad de aprender, más o menos rápidamente, un conjunto de reglas respecto de algo; como si el poder de asimilación, de internalización, esto es, la pura y simple inteligencia fuera algo más que un simple indicador, cuando por experiencia en el colegiado, yo ya había descubierto que la desobediencia a ciertas normativas era la mejor demostración de una incontestable cuota de lucidez y que, como siempre, los no aptos para el cambio terminan siendo, en principio, los más perjudicados. 

  

Los pocos, y dentro de los pocos, los exclusivos que tienen la aptitud como la actitud necesarias para imponer dentro de un mundo bombardeado por un ordenamiento gregario, la idea de un sistema emocional personalísimo al margen y colindante con el universo que les rodea y al que pertenecen con inter-depedencia, son los que pueden indicar, con el ejemplo, y únicamente con el ejemplo, el primero y último de los equilibrios móviles, a través de la risa franca que sobreviene y se gana después del más amargo de los llantos, merced a un egoísmo puro que derrota a un egocentrismo hipócrita.


Por otro lado, el libre albedrío también admite la posibilidad de autodestruirse y desde ahí el posible daño a los notables, pero todo es riesgo cuando todo lo que hay, en el fondo, es certeza. Ya sea que dios no juegue a los dados, ya sea que dios no tenga un puto plan y este dando zapatazos sobre el hormiguero, la resolución final, el cambio de dieta, el salto cualitativo y la metáfora que quieras, se ha venido gestando inevitablemente, a veces con prisas torpes, a veces con demoras indolentes, pero siempre en un avance incontenible, porque así lo hemos soñado.



miércoles, 9 de marzo de 2016

70. Algunos

Algunos hombres huyen del teléfono rojo
ese que sólo suena cuando ya está perdido
el precio y el valor de todo lo querido
a la hora de saberse recuerdo de un despojo.

Entre ellos ni se hablan ni se miran
-no hay tiempo que gastar en los costados-
y asumiendo sus miedos, alterados,
apuran todo el aire que respiran.

Pretenden demasiado, el mar y en él la isla
donde acampar el nombre de la mujer tan bella
que sueñan se le escapa a Cronos y a la Historia.

Pero se les olvida que el corazón legisla
bajo su propia estrella,
y por eso muy pocos acceden a esa gloria.

martes, 8 de marzo de 2016

hay esas noches


hay esas noches
en las que pienso y entonces casi siento
lo bueno que sería, por una vez
la mano en el hombro y el tan común:
"todo va a salir bien"

pero lo que recuerdo, y me queda en los bolsillos
es la vez en la terraza de mi juventud
- jodete en mi sintaxis -
con mi viejo diciéndome:
"estás solo, papito, estás solo"

todas las veces que lloré, desde entonces
se limitaron a un pasillo, estoy seguro
con montones de botellas debajo
de donde comienzan todos mis libros

y
cuando dejé de buscar
porque entendí que lo que busco no se encuentra
sino que se construye
comencé a pedir disculpas

a la gorda a la flaca a la puta y a la imbécil

como pide disculpas un peregrino
por enseñar su sed

ahora
que como antes
puedo entrever lo que soy
sabiendo lo que nunca fui

no me tiemblan los ojos
ni se me enturbia la mirada
cuando elijo una boca en qué dormir mi sed

y no esquivo la sonrisa
que alcanza, por fin
las orillas de mi nombre

lunes, 7 de marzo de 2016

Mientras gira el ayer detrás de nuestros ojos


Yo sé que te hablarán las estaciones
marcando cada una cuánto ama tus maneras,
que incluso alguna nube te querrá
tan sólo para ella en su desierto.

Habrán mujeres largas esperando tu voz,
y algún hombre brutal, cansado de dolerte
dibujará esperanzas al borde del camino
por el que regresaron las que llamaste amigas.

Sé también, bien lo sé
que te permitirás entonces en un punto
la dimensión terrible de pensar nuestras bocas,

que cualquiera, cualquiera de todas mis miradas
habrá de señalarte el candor de tus manos
mientras gira el ayer detrás de nuestros ojos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Después de escudriñar poemas en tu pelo

Después de escudriñar poemas en tu pelo
deslizo lo que soy - boca que lame y vive -
hacia el perfume arcano de tu vientre de bronce,
sopesando el latido que tiembla entre tus labios.

Me pierdo y me estremezco en tu cintura
que puede con mis ansias y me olvida
del reto de los dioses, de la sed de los brutos,
de todo lo vulgar que implica la tristeza.

Desnudo de los otros
sin que el deseo pueda enturbiarme el cariño
te recorro si pausas las grietas en la piel.

Desnuda de las otras
sin que precises poses me cuidas  y me odias
y te dejas saber y ríes... por los dos.

Cita 5

"Todo tiene que ver con todo", había dicho alguna vez aquel tío de la farándula, como una frase suya y que sin embargo pareciera, al escucharla, tan del refranero popular. Causa y efecto, si se quiere. Un médico que estudia cómo repercute este nervio de aquí en esta sensación de allá, cómo el boldo, o cómo el jaguareté ka'a, si querés, en ese bien estar del estómago. También las cirugías, por supuesto, algo sé de los ligamentos, no se diga. Pero todo lleva su tiempo, normalmente. Lo prodigioso, o por lo menos lo anormal es entender a la primera ciertos simbolismos.


Transcurridos los primeros tropiezos, los primeros tajos, y afianzadas las primeras cicatrices, pueden darse las primeras comprensiones anticipadas. Entonces le adivinamos al otro por cómo se para, por cómo pasa la mano, y por cómo se comporta literariamente más allá de cómo escribe y acerca de qué escribe - que es completamente otro territorio, seamos claros -. Por supuesto, aquí uno se calla, o debe callarse. Porque anticipar y preavisar respecto de lo que el otro habrá de actuar, hasta que efectivamente suceda, podría ser contraproducente. A nadie le convenía que Judas fuese puesto al descubierto dos meses antes, por ejemplo.


Como sea, hay una manera de diferenciar a los notables por esencia de los eruditos ordinarios y de los talentosos vulgares: la capacidad de actuar con miras hacia el futuro. El vulgo, una vez que por obra de su propia y escasa razón puede explicarse a sí los pormenores de su realidad, no puede sustraerse de ella en tanto las implicancias de su pasado. Una persona vulgar da vueltas alrededor de la misma herida una y otra vez, como si se tratase de un lujo de gente elegida el vivir bajo la condición de no poder olvidar jamás ningún daño recibido.



miércoles, 2 de marzo de 2016

¿Qué tan tangible en tu vida es alguien que jamás te pidió disculpas?


Cuantas veces se me quebró la mirada
y de todos modos avancé en la fila,
porque alguien tenía que hacerse cargo del castigo
de los daños sin origen
- aquí caben la fortuna, el destino indócil,
esa voluntad del dios sordomudo -
y sonriente y compungido tragarse los mocos.

Nunca me costó demasiado, es lo cierto,
poner el lomo y que me lluevan latigazos,
porque de algún modo así volvía a vivir
la sonrisa de mi hermana,
que no cobraba nunca
porque el que ligaba era yo
- para la mano del viejo sólo había un culpable
y a mí lo que me importaba desde el latido
era que ella sonriera, no me preguntés por qué -.

En un después, cuando llegó el tiempo de cofradía
me tocó asumir el sótano y, en lugar del cintarazo paterno,
la vara que prueba la primera ley antisocial: no delatarás.

Ya en semifinales, putamente arrodillado y en público
otra vez a pedir perdón, y dale con los testigos y fotógrafos,
y el canillita del barrio: extra extra dualidad de rodillas dualidad de rodillas,
masturbándose en su venta hasta manchar el puto monitor.

Yo no sé, entonces entiendo: que si sumo y resto en una relación, cualquiera sea, amistad, noviazgo, matrimonio, persona/mascota, mascota/persona,  cuántas veces he pedido disculpas y cuántas veces me la pidieron, discierno si me relaciono con Dios... o con alguien como yo.

***

Uno: Cuando mi vieja me pidió disculpas por cómo me crió, yo la mandé al carajo, porque me superó.

Dos: Siempre que me señalaron un error, más allá que lo entienda o lo acepte o lo internalice, he pedido disculpas. Creo, ya me dirán, si corresponde, en qué caso no lo hice.


Tres: En así las cosas ¿qué tan tangible en tu vida es alguien que jamás te pidió disculpas?