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sábado, 26 de noviembre de 2016

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 2


Sin duda, el punto de quiebre se da cuando ese gusto que estás desarrollando te lleva a tomar clases particulares de tal o cual disciplina. Pongamos el caso de guitarra clásica, y que las clases sean de una hora dos veces por semana. Vos practicás todos los días y, cuando toca, el profe examina si pasás o no de lección. En cada clase, va marcándote tus errores y te va pasando tips que perfeccionan tu postura de manos, de espalda, y todo lo necesario para que mejores clase a clase. Sin darte cuenta, poco a poco, comenzás a aprender a autoevaluarte.

Bien, supongamos que no tenés tanto dinero como para pagarle a un profesor y que venga hasta tu casa, entonces buscás uno que cobre menos pero ahora sos vos quién tiene que ir hasta el lugar donde el profe enseña. Así, esa "una hora" de clases, en realidad, pueden convertirse en dos horas, dependiendo de cuánto te lleve ir y volver a ese lugar en donde el profe pasa las clases, ¿no? La cosa cambia si vas en taxi o en colectivo, si te llevan tus padres en el auto, o si vas caminando. Distancia y medios de transporte cuentan mucho.

Ahora, extremando las cosas, supongamos que no tenés dinero para pagarte un profesor pero, como tenés algo de talento, y algún pariente tuyo tiene un amigo que conoce al amigo de un amigo, etc., zas que te consiguen una especie de beca con un profe. Es decir, te consiguen un profe gratis. Aquí, a partir de aquí, ahora también comenzás a valorar el tiempo de ese profe, el tiempo que generosamente te está obsequiando. En esta situación, ya no por tu dinero, sino por valorar el tiempo del profe no podés llegar tarde o flojear en tus prácticas diarias. Lo sabés.

¿Y qué pasa cuando se vienen los exámenes para pasar de curso? Bueno, como las mesas examinadoras se componen de profesores desconocidos, la cosa no da para cometer errores, por lo que normalmente las prácticas se intensifican de tu lado y, por ahí el profe también se vuelve querendón y te pasa una hora más extra. Aquí ya está internalizado el cálculo del tiempo, cuánto me lleva ir, volver, qué día puedo, qué día no. Si postergo esto, si adelanto aquello. Combinar el colegio, la familia, los amigos. Todo el rompecabezas se va sujetando a la variable sencilla como complicada: tiempo.

Aparte, vos imaginá que la casa del profe te queda lejos y tal día te puede llevar un amigo, una tía, tu viejo, y que de venida te puede traer fulano o mengano. Como se ve, en el desarrollo del gusto, aquí como ejemplo de clases particulares, uno aprende a valorar, también, y mucho, el tiempo ajeno, el tiempo de los demás, la rutina de los demás. Así, cuando alguien nos brinda su tiempo para ayudarnos en el desarrollo de nuestro gusto, nos está entrenando de la mejor manera a valorarlo. Sin necesidad de discursos, a pura vivencia, nos hace apreciarlo.

Tiempo y gusto desarrollado - Parte 1


viernes, 25 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .3

We love and we never tell
what places our hearts in the wishing well
Culture Club. George Boy

A solas caigo al fondo inútil de mis daños
mirando atento las paredes, sus roturas,
el piso sucio, desteñido de amarguras
marcando a penas el andar de aquellos años...

Y vuelco el golpe inexistente y me respiro
feroz, hambriento de saber si todavía
podría un beso dibujarme una alegría
que talle y forme con mis furias un suspiro.

Me plazco y sufro, como mandan los manuales,
llevando flores a los vivos y mordiendo
las piernas gruesas de la china que me banca.

Reboto, sigo, incluso callo a mis iguales
- mis egos rotos - si me dicen van perdiendo,
por ser, tener, y parecer una luz franca.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .2

Desde un rincón me mira silenciosa
detrás de sus rodillas replegadas,
sabiendo que la mido desde lejos
desde esta lejanía sin palabras
que nos fija al silencio y que nos cubre
de las horas de afuera, donde hablan
aquellos que no sienten ni conocen
esto que nos nació de entre las llagas
de haber vivido pronto lo tardío
y a tiempo lo perfecto de una carta.

Me acerco, más que torpe - con ganas de vendimia,
gozando de la duda marchita en el pasado -,
a la escala infinita de sus iris luciérnagos
bebiendo de la dicha de sus gustos extraños,
y comienzo de nuevo a ser ese que fui
junto a este menos loco aunque mucho más raro,
justo, mientras sospecho su fiereza que espera
cuándo marcar su tórrida manera de verano
sobre el invierno rudo que sonríe mi frente
sin tener que borrar, de la otra, cada paso.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Tiempos de resaca .1

"Si se cierra una puerta se abren nuevas opciones",
me susurra el anciano que ríe enloquecido
su superioridad de pájaro sin nido
como si conociese mis últimas canciones.
Sin altivez le acepto saber mis emociones,
por no mentir me callo procurando el silencio
que me aquiete profundo sin eso que potencio
cuando sumo mis bajas mirando las heridas
que por no causar porto en el alma sin bridas
pidiéndome ajusticie el dolor que presencio.

¿Algo en mí todavía es suficiente
para subir de noche hasta los soles
sin beber ni biblías ni alcoholes
creyendo que la mierda se hace gente?
Creo que sí, seguro cual demente
que se sabe su nombre y su destino,
apuesto, trepo y subo mi camino
con mis manos sabiendo de los daños
al final de los lúgubres peldaños, 
esa rotura breve que domino.


martes, 22 de noviembre de 2016

Sin dramas excesivos

Cuando hablas despacito, como en puntas de pie,
escanciando vocablos en el auricular
como pétalos suaves que buscan alcanzar
la dicha del que escucha tu porqué y para qué
andar cantando salmos pretendiendo una fe,
las tripas se me vuelcan, algo gruñe aquí dentro
que casi, casi, hace pierda el norte y el centro
de mi eje taciturno, que si quiero se prende
de las ganas de guerra  que me exhibe ese duende
al que llamamos ego, tu vulgar baricentro.

Me contengo sin dramas excesivos
recuento mis pesares, mis errores
y suponiendo el karma, los horrores
que causé en otra vida sin motivos
acepto y pago, soy los diez mil chivos.
Pero, en el fondo, hablando un poco en serio
jode un poco me mezcles el misterio
de lo "teo" con mierda de rituales
cagándome los martes que sin males
los vivía tranquilo, a mi criterio. 


Tiempo y gusto desarrollado - Parte 1



En la primera infancia la cosa va de jugar como principal actividad. Uno juega de acuerdo a sus capacidades motrices y demás condicionantes, juega con lo que tiene a mano, ponele autitos, muñecas, pelotas, lo que sea; juega con sus hermanos, con sus vecinos, con su madre, con su abuela. Y uno deja de jugar para comer, para tomar un baño, para echarse una siesta y para el sueño nocturno. El tiempo que uno lo pasa consciente lo destina entonces, prioritariamente, a jugar y divertirse. Cuando esto es así es que la cosa se pone bonita y la vida es bella.

Ya en la escuela la cosa cambia, ya no todo es juego. Hay horas de aula, minutos de recreo, tareas en el hogar y variables así. Es entonces que comenzamos a distinguir entre el tiempo que dedicamos a lo que nos gusta y el tiempo dedicado a lo que pudiera ser que no nos guste, o no nos interese, o nos aburra, o incluso nos moleste. Es aquí que cuando con mayor o menor consciencia comenzamos a valorar el tiempo: cuánto valen diez minutos de recreo, cuánto 40 minutos de matemáticas y cuánto 40 minutos de música. Cada actividad pesa diferente.

En la pubertad y/o adolescencia una minoría habrá de desarrollar un gusto muy intenso por el arte, el deporte y/o las ciencias, y si tienen las aptitudes necesarias, probablemente terminarán dedicando un tiempo extra curricular al desarrollo de las mismas. Esta minoría experimentará una cosa que el resto de sus compañeros habrá de ignorar: que el tiempo es el mismo para todos y, como ellos tienen un objetivo extra, para ellos el tiempo será más valioso. El que no tiene un gusto intenso por algo, obviamente no le va a dedicar tiempo extra, entonces probablemente las horas le parecerán las mismas.

Pero para el que se apasiona por la música y quiere participar de un concierto a fin de año, cada día cuenta como una oportunidad para practicar, mejorar y estar a punto para ese momento. Para el que quiere subir de rango, y pasar de cinta azul a cinta roja, cada hora cuenta; sabe que faltar a un entrenamiento le va a pasar factura en elasticidad y resistencia. Esto es, quien tiene un gusto desarrollado y se involucra en ese gusto, termina por marcarse objetivos y, cuando uno tiene objetivos, el tiempo tiene un valor muy preciso, de lo más puntual.

Por otra parte, así como el que tiene el gusto desarrollado disfruta de emplear sus horas de ocio en ese gusto, para el que no ha desarrollado ninguno las horas de ocio pueden convertirse en una tortura. Es aquí en donde aparece la primera divergencia, la primera separación natural entre quienes valoran el tiempo y quienes no lo hacen porque no saben en qué invertirlo. Los adultos que no tienen un gusto desarrollado muchas veces quedan en evidencia porque no saben valorar el tiempo propio ni el ajeno. Normalmente son los que suelen llegar tarde, los que son impuntuales por norma.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Verónica

El tiempo me sucede entre las manos
y yo, todo desierto, desmesurada calma,
le perdono la prisa, la inquietud que en el alma
le imprimiera su padre, dominador de amos.
Así, semidios torvo, entre reclamos
me abro paso y silente asumo su figura
de niña algo bandida probando mi cordura
que juega entre niveles de demencia
o sensaciones simples de conciencia
sonriéndole despacio a su rubia estatura.

Algo se teje abajo, por encima del ego,
algo que se acomoda y que me busca
como una presión ciega que me ofusca
con un nombre de yegua, sol y fuego.
Salgo, de un golpe salgo, de la arena entro al juego
me lleno de sus ojos, de su risa escondida
que violenta mi sangre y al tiempo me intimida,
porque le intuyo pétalo valiente porque frágil
ante un audaz idiota como yo que por ágil
descuide el pretenderle sea mi  consentida.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Domador de penas

Let's take a ride, and run with the dogs tonight
In Suburbia
You can't hide, run with the dogs tonight
In Suburbia
Pet Shop Boys

Domador de penas
***

Algo, un poco de fiesta me venía buscando
por entre tantas sombras, debajo de las letras,
sobre la piel distinta de una tigra
que esconde de mis fauces su potencia de hembra.
Demasiado cansancio de repetido agobio
me sacó de los ritos del que sueña
y me arrojó a la calle del ahogo
donde todo es candado y no hay ninguna puerta.

Más de una descarriada se pregunta
- lo sé muy bien, lo sé con dos cabezas -
por qué ceder la tela, la historia, el apellido
a la improvisación bastante negra
de un sediento que implica dolores que se dicen
sin hablar, que se sienten al rozar las caderas.
Yo no sé, les respondo, desperezando bruto
los hombros tensionados, la luna entre mis velas.

Sigo viajando a mí contestando las cartas
de amor y las de ciencia
con ese desapego que me excluye
de abrazar a cualquiera.
Sigo escribiendo cosas que solo marcan gestos
acaso notas sordas cantando mi manera
por invitar, así, por pretender
que la diosa por fin me escuche y me comprenda
este puente que tiendo sobre todos sus daños
como quien sabe ser un domador de penas.



jueves, 17 de noviembre de 2016

Ese rumor que llueve

Vas a tener, y sola, que disculparme el drama
de vivir intranquilo al borde de tus sueños,
por mantenerlos todos sin esclavos ni dueños
evitando precises de una cruz en la trama.

Que ajustarte la risa al poder de mis pasos
si el miedo me visita y por darle pelea
le muestro que tan sólo soy quien más te desea
y sabe de tu aliento venciendo  a los ocasos.

Por mi parte, aprendiz de peregrino breve
habré de demorarme eones en tu ombligo
hasta lograr la amnesia de tantas pesadillas.

Beber de entre tus musgos ese rumor que llueve
su cadencia de hueco que me huye y que persigo
en una danza indócil donde cedes y brillas.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Acepté te perdía, que fuiste una derrota

Te permití el insulto, esa bajeza horrenda
por la que se resbala desde lo más mediocre
hasta el asco profundo, sin vergüenza,
de repetir lo ajeno día y noche.

Vociferaste alto, grave perra
tu condición de chica rica y pobre,
tus falsas esperanzas, tu gruesa decadencia
- que te infectó las ganas - y tu moral tan doble.

Acepté tus berrinches esperando este tiempo
en el que ya sangrado puedo invocar mi boca
que todavía debe aprender labios nuevos.

Acepté te perdía, que fuiste una derrota
y volvió el brillo suave  de no ser quien depende
sino quien tiende apenas sus más honestos puente.


lunes, 14 de noviembre de 2016

El olvido también se riega cada día

Anclado al aire que me empuja a los desiertos
de historias áridas, sabiendo que el olvido
también se riega cada día, soy un ruido
que vuelve inquieto a perdonarse algunos muertos.

Si luego, solo con mi voz destruyo puertos
y quemo naves por seguir el sonido
que insano muta mi soñar en un bramido
he vuelto a ser el ciego hostil quebrando tuertos.

Mas pasa, todo acaba y pasa y se detiene
atrás, delante, de la mano que sujeta
los labios limpios de mentiras, de luz blanda.

Y todo pesa, recomienza y nos deviene
si quiero y tomo los finales, cada meta,
de un solo trago por joder y ser quien manda.