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domingo, 25 de diciembre de 2016

Aquí, desde la forma


Aquí te puedo demostrar que los colores
no son la suma ni la resta que se aprende
en aulas llenas de un dolor que no sorprende
por falta clínica de auténticos valores.

Aquí convierto lo banal de los temores
en nafta cara que se sabe y se comprende
humana y grave, como un fuego que se extiende
quemando insomnios, el lamento y los pudores.

Y soy de mí como los pocos carenciados
que siguen solos sospechando es lo correcto
blandir el arma que les dio naturaleza.

Haciendo honor a los desastres provocados
con poca pompa y dibujando lo imperfecto
de ser, aquí desde la forma, una tristeza.

***
Fotografía de Sergey Zolkin

lunes, 19 de diciembre de 2016

Primaria


Si no te enamorabas no valía,
el dolor era inútil, no tenía sentido,
ibas como un vulgar y triste incomprendido
a vivir lo que otro viviría.

Pero si su mirada te podía
cada mañana ibas bien puesto y decidido
a dar la talla, a ser el escogido,
ganarte su sonrisa - tu máxima alegría -.

Persistiendo con saña - eso gusta a los dioses -
alguna vez al año podías acercarte
cruzar los territorios y sentir su contacto.

El corazón, entonces, se pronunciaba a coces
sin saber decir mucho, sin conocer de arte,
totalmente arrobado por su inefable tacto.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Cada cual se merece


Apenas huesos breves y sin grasa
que le arrope durante los inviernos,
todo manos cansadas de fatigar cuadernos
y oculto entre los ojos algo más, una brasa.

A veces, la mañana - sin gente,  sin la masa -,
los perros y el fusil carcajeando infiernos,
decían su alegría sin gobiernos
de horarios y de formas de la casa.

Todo fue entrenamiento de cazador y presa
de tomar y dejar, de ser y no fingir
de escapar cuando toca, y de amar, sobre todo.

Hirió como le hirieron. Si fue cruel no le pesa
ni si dejó de serlo; "todo sólo es fluir"
dice y que "cada cual se merece a su modo"

viernes, 9 de diciembre de 2016

Gavrí Akhenazi - Animal de tormenta


Ficha del libro
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Título: Animal de tormenta
Autor: Gavrí Akhenazi
Editorial: Lulu Editores
ISBN 978-1-365-25428-4
Nro. Páginas: 226
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Animal de tormenta
por Silvio Manuel Rodríguez Carrillo

Apenas comienza la novela leemos que "Uno no es otra cosa que sus consecuencias.", y entonces la pausa que uno hace como lector, mientras el demiurgo aprovecha y comienza a acomodar la historia antes de seguir, páginas después, con un "Es imposible reprochar a la vida lo que uno eligió hacer en ella y si ha juntado rivales y jueces en sus puños, trabajó para ello en una u otra forma." Sucede la reflexión, de golpe, espontánea, y esa reflexión originada desde lo muy particular se convierte en general, universal. Esta sucesión de reflexiones es lo primero que destaca del libro.

Ahora, estas reflexiones a las que arriba Aryiasz, el protagonista, muchas veces se dan lugar en la proximidad del otro protagonista, Benedict. Sí, dos protagonistas, que son dos y uno, merced a un desdoblamiento excluyente de bipolaridades o de cualquier trastorno de personalidad, pero sí exigente de complementación como suplementación cuando el caso lo requiere. Aquí, antes que pensar encasilladamente en sistemas de opuestos, cabría tomar al personaje desde las posibilidades paradojales de la vida como él mismo marca: "uno recupera el miedo a morir cuando encuentra cosas por las que vivir, que son las mismas por las que moriría gustoso."

Hasta aquí estoy hablando de un libro que ofrece planteamientos a todas luces filosóficos porque, justamente, cuestiona y se cuestiona el último porqué de ciertas condiciones humanas. Pero, como dice el refranero en ese ámbito, "primero vivir, después filosofar", y entonces, ¿de qué vivencias parten estas interrogantes? Pues de la trama exotérica - perdón por el término - que se expone, la cual gira alrededor de un atentado terrorista que en su momento - quizás pudo haber sido evitado, y después - seguro pudo haber sido resuelto de no haber mediado una intencionada inoperancia por parte del entonces gobierno de turno.

Un cambio en el escenario político genera la posibilidad de que el caso de aquel atentado, ocurrido décadas atrás, pueda ser revisado por nuevos ojos y avanzar en la investigación, siempre y cuando  alguna mano experta pueda hacer que esos nuevos ojos accedan a cierta información. Como se desprende, todo es riesgo por arriba, debajo y alrededor de "la historia subyacente", y por eso también todo es un planteo acerca de la validez última de ciertos valores, o códigos, o de si la validez de los mismos es absoluta o relativa, siendo el más básico de ellos el de la fidelidad.

"Animal de tormenta" es una novela densa, emocionalmente angustiante  e intelectualmente dramática, en la que el protagonista se ha cuidado de transcurrir teniéndose en cuenta como único referente, fiándose sólo de sí, debatiéndose consigo mismo "durante" su entorno, hasta arribar a un desenlace en el que habrá de sopesar variables terribles como impunidad, venganza y equilibrio. Apoyado en esa prosa poética que lo caracteriza, Akhenazi nos invita al cuestionamiento, a leer lo que se oculta en las entre - líneas noticiosas, como también a entender aquello que sale en la T.V. y que muchas veces supera nuestro socialmente manipulado sistema de creencias.

Enlaces de interés:



Otros libros del autor que he comentado:






jueves, 8 de diciembre de 2016

Vuelvo hasta tu nombre



Para llegar sin faltas a la extrema corona
hay que saber llegar al final de la cruz,
pero para arribar al fondo de mis ojos
hay que haber conocido lo que encontré en los tuyos.

¿Qué playa sin gaviotas, qué plaza sin ancianas
muerden entre mis labios ahora que la tarde
se agolpa moribunda, tibia y crepuscular
adentro de mis dedos luchando contra el frío?

Hay que centrarse, digo, y vuelvo hasta tu nombre
como suelen* volver víctima y victimario
al lugar de los hechos, a donde todo duele.

Y del libro retorno a los cristales líquidos
buscándome en ausencia de bocas y perfumes
por ver si me exorcizo del verbo que nos busca.

martes, 6 de diciembre de 2016

No te asuste el giro


El humo en espiral que trepa y me relata
la dimensión inquieta que protegen los niños,
el sonido rugoso del agua cuando gira
alrededor del nudo que define mi cuello.

El color de mi whisky si te sabe desnuda
sosteniendo en tus ojos todo eso que no fui,
el silencio preciso recorriendo tu boca
cuando apago la luz comenzando un presente.

Todos estos instantes que suenan tan exactos
- porque jamás se dicen, porque son los que ocurren -
los parí soportando siendo siempre el culpable

sin jamás ser la víctima; si un excesivo arrojo
también marca las huellas que dejo en la pared
no te asustes del giro, es Roma contra Andrea.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Mohín indomable


Si sientes como yo la caída, la pena
de una voz que no alcanza a decir ese nombre
que pretende de sí, buscándolo con celo,
rabia, firmeza y sed de juventud madura.

Si en tu cara golpea el vendaval
y en tus manos azulan los granizos
que esculpen en los pobres su grandeza de herida
crecida al erigirse en cicatriz.

Es posible que intuyas en mis ojos
los soles con que sueñan los recios carenciados,
que presientas mi vientre conocedor de pólvora.

Que entonces retrocedas o te afirmes
con lástima fingida o con orgullo
para volcarme despacio tu mohín indomable.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Esa condición de los notables


Cuando cruzas de pleno la primera frontera
que te marcó las tardes y las noches
dejándote sin nadie de los tuyos
y empiezas con cadencia a devolver cariño.

Cuando te duele abajo el golpe que recibes
de una lengua manchada por lo que no posee
y evitas responder como exige tu sien,
destrozando de un tajo todo el rostro.

Es entonces que tensas y que ajustas
el aliento del hombre sin su sombra,
la figura del héroe triunfando de las llamas.

Es ahí que reirás y llorarás
por esa condición de los notables
que no pueden volver nunca a ser lo que fueron.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Libre de mí te sé

Sé que me vas mirando la sonrisa
y la palabra inquieta que dispongo
como una copa cara, como una ofrenda pura
sobre el cristal nocturno que me puebla la noche.

Sé que me crees firme como un mástil
y loco como un tigre encarcelado
que porta en los colmillos el ritmo de la selva
latiendo entre sus ojos un clamor de venganza.

Yo te sé sin mis cosas quebrantando tu voz
sin que la turbia forma de mis manos
alcancen a decir la verdad de tu andar.

Libre de mí te sé, libre de mis demonios
capaz de liberarme de todos mis infiernos
si acaso te concedo que me haces sonreír.

viernes, 2 de diciembre de 2016

El pedido


Quizás no puedas ver, puede que sólo niegues
que mis errores tienen un origen
-un parto un poco oscuro, sin un médico
haciendo que la cosa duela menos o nada-.

Ni te culpo de nada, ni me excuso de todo;
tan sólo te planteo que es posible me ignores
el motivo del pulso, la presión horrorosa
navegando en mi sangre  tratando de humillarme.

Solamente te pido que al mirarme te veas
con todas mis caídas y todos tus empujes,
con todas tus flaquezas y todas mis locuras.

Que en mi nombre no sientas la mentira vulgar
de los que nunca caen, de los que siempre son
el ejemplo a seguir por no saber sentir.


jueves, 1 de diciembre de 2016

Tanta fatiga de piedras y pinos



Tanta fatiga de piedras y pinos
para encontrar que construyo, despacio
la soledad en mi piel; los caminos
sobre mi edad y mi dúctil espacio.

Tanto temor y quebranto que entiendo
que todo pasa y se instala en mis manos
si me atornillo a su espalda, si tiendo
sobre sus ojos los míos, arcanos.

Todo tan simple, tan cruel la batalla
que mi razón se extravía y me hiere
por protegerme de Roma y sus odios...

Y yo que insisto en querer dar la talla
gritando a Cronos que calle y espere
ver nuestros nombres llenando sus podios.